Home Uncategorized Y ahora si… carretera Matamoros-Mazatlán

El441780 ser promocionada como magna obra del gobierno federal y principal tramo estratégico en el eje de conectividad Matamoros-Mazatlán, la supercarretera que lleva a ese puerto ha pasado a ser, en tan sólo 16 meses, un riesgo de consideración para quienes deciden recorrerla, sobre todo en la parte correspondiente a esta entidad.

Inaugurada apenas en octubre del 2013 por el presidente Enrique Peña Nieto, luego de doce años de construcción y un costo superior a los 28 mil millones de pesos, esta obra muestra – muy aparte de las soberbias vistas, que constituyen todo un espectáculo- un estado lamentable en algunos tramos: baches profundos y otros desperfectos que no permiten conducir siquiera a una velocidad moderada, menos a la velocidad promedio de 110 kilómetros por hora para la que fue planeada, de acuerdo al informe dado a conocer por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes el día de la apertura oficial.

A lo largo de los dos sexenios en que fue construida, algunos tramos se pusieron en operación, según eran concluidos, pero muy rápido, desde el sexenio de Vicente Fox, surgieron fallas y se evidenció la falta de mantenimiento en la carpeta asfáltica, básicamente.

Quienes en estos días -o en la semana de las nevadas, cuando el flujo vehicular aumentó como si fueran vacaciones- han recorrido los 230 kilómetros que nos separan de Mazatlán, coinciden en señalar la dificultad de transitarla, debido al serio e injustificable deterioro del pavimento; empero, esto sucede solamente en el segmento que corresponde a Durango, ya que después del majestuoso puente El Baluarte, con sus 402.57 metros de altura y 124 de longitud, estos inconvenientes desaparecen.

Muy fresco, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas del Estado, César Guillermo Rodríguez, sostuvo que esta vía terrestre “es transitable, pero con precaución”, como si fuera una novedad que deba ser transitable, si para eso precisamente fue construida. En estos meses, no han sido uno ni dos los accidentes atribuibles a la falta de mantenimiento por parte de Caminos y Puentes Federales; es decir, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

En muy poco han quedado hasta hoy los anuncios mediáticos de acuerdos y montos millonarios asignados para los trabajos de rehabilitación de esta gran obra, cuya carpeta asfáltica mide doce metros de ancho y a lo largo de sus 230 kilómetros tiene 115 puentes y pasos a desnivel, así como 58 túneles.

En marzo del 2014, CAPUFE anunció una inversión de 510 millones de pesos destinados a reparar los primeros 40 kilómetros y, para este año, se aseguró que el gobierno federal dispondría de un monto de 300 millones de pesos para la continuación de su mantenimiento, pero actualmente más de los primeros cien kilómetros ponen en jaque a cualquier conductor y pueden deteriorar cualquier vehículo. Entonces, falta saber si finalmente se usaron esos recursos para tal objetivo.

Apenas este miércoles último, un fatídico accidente en esa carretera dejó un saldo de tres muertos y tres lesionados. Policías federales que custodian esa arteria reconocieron, desde el anonimato, que un bache muy pronunciado obligó a uno de los conductores a invadir el carril contrario y sobrevino el percance, que no ha sido el único propiciado por el mal estado de la carretera. Ni de eso ni de los casos de averías se responsabiliza Caminos y Puentes Federales.

Además, con los recientes incrementos en las casetas de cobro, a un automovilista le cuesta casi mil pesos ida y vuelta a Mazatlán, una tarifa nada cómoda, si se considera que no cuenta la “Súper” con sanitarios, como otras carreteras de cuota, y menos con otros beneficios que requiere el usuario, como servicios mecánicos o de grúa, lugares para comprar bastimentos o llamar por teléfono, pero lo más grave sigue siendo que circular por allí constituye un riesgo no medible para la vida de los viajeros, y eso ya debe ocupar a las autoridades correspondientes.

Esta supercarretera es, sin duda, una gran obra, que no debemos dejar caer; es motivo de asombro para todo paseante y orgullo del estado, en la parte que nos toca. Lástima que esa parte sea la menos afortunada de toda su longitud. La Durango-Mazatlán no debe seguir así, pues.

EL PASADO UNO de julio del 2014, trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad dejaron muy bajos algunos cables de alta tensión en el ejido El Cuarto, municipio de San Juan del Río, y por ese descuido resultaron electrocutadas cinco vacas raza “Charolais”. Desde entonces, la dependencia federal aceptó indemnizar a los afectados con 55 mil pesos, según el avalúo de expertos ganaderos; sin embargo, es hora de que no saldan la deuda con estos ejidatarios, pese a que en múltiples ocasiones les han prometido el pago y sólo los traen con vueltas… DURANTE CASI TODAS las mañanas y al mediodía, patrullas de la Policía Estatal y camionetas blancas sin placas, tipo pick up, son estacionadas irregularmente en Corredor Constitución y Coronado. Obstruyen la visibilidad y afectan al peatón, así como a los conductores ¿quién o quiénes otorgarán estos permisos para tan ilegales prácticas?.. UN 89 POR CIENTO de las microempresas con cinco empleados o menos no logran sobrevivir en México. Entonces, debe revisarse este modelo que públicamente se vende como una oportunidad para convertirse en gran empresario.

Twitter @rubencardenas10

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