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557682_mexico-gran-bretanaLa visita de Estado de tres días que concluyó ayer el presidente Enrique Peña Nieto en Gran Bretaña resultó una pesadilla para el propio mandatario y su familia, junto con su gobierno.

Desde su llegada al país europeo, las críticas surgieron en cascada y las protestas se generalizaron entre los mexicanos de allá; sobre posibles logros en esa estancia oficial en Reino Unido muy poco trascendió mediáticamente, aunque se sabe más respecto a las reacciones negativas que provocó.

Hasta allá persiguieron a Peña Nieto y a su comitiva las protestas por el caso Ayotzinapa, así como por distintos hechos de corrupción que a los ojos del mundo son el distintivo de un gobierno muy alejado de la expectativa generada con el regreso del Partido Revolucionario Institucional a Los Pinos a partir del uno de diciembre del 2012.

Misivas a la Reina Isabel II y al Premier James Cameron fueron enviadas por organismos no gubernamentales para pedirles que cuestionaran a Peña Nieto por los hechos de Iguala, así como por el asesinato múltiple en Tlatlaya, Estado de México, donde 22 civiles fueron acribillados por elementos militares, entre otros casos que estigmatizaron al gobierno mexicano en el entorno internacional como represor, corrupto y solapador cuando se trata de hacer cumplir el respeto a los derechos humanos y en el manejo de las finanzas públicas.

En cada uno de los eventos en la agenda oficial -aun cuando no fueron mostradas las protestas en la televisión mexicana, que se ocupó más de enfatizar en los detalles de la cena de gala con la reina y la familia real- hubo rechazo a su visita. Incluso, medios de comunicación británicos le criticaron acremente, y en las redes sociales, se mofaron del desconocimiento presidencial hacia el rancio protocolo que se sigue en esas visitas de estado.

Entonces, lo trascendente del nuevo viaje de Peña Nieto al extranjero fue que, según consideraron millones de mexicanos, se trató de un viaje de placer, cual plan vacacional, pero no de trabajo, puesto que se hizo acompañar de toda su familia y la exhibió en eventos oficiales, al más puro estilo de nuevos ricos latinoamericanos.

Trascendió el alto costo del vestuario de la primera dama Angélica Rivera, de casi ocho mil dólares cada ajuar, quien ciertamente pudo brillar en ese ambiente por rubia y elegante, pero eso no acarrea logros sustanciales para el pueblo o gobierno mexicanos, sólo para la imagen de la pareja presidencial.

A través de “memes”, cartones y comentarios, se ridiculizó al presidente y a su gobierno, al grado de posicionar la idea de un viaje insustancial, nada productivo para un país que en este momento trata de convencer a propios y extraños que con las reformas estructurales asoma el soñado porvenir, esperado desde hace muchos años.

Quienes son parte de la estrategia de gobierno deben haber tomado nota de todas las reacciones de esta visita para evitar futuros descalabros. De paso, otros gobernantes en el país también debieron seguir de cerca la visita presidencial por Gran Bretaña para no incurrir en los mismos errores. Y es que actualmente, si no son hechos concretos y de ganancia clara los que obligan a una gira de trabajo en el extranjero, lo mejor es abstenerse de viajar.

La ciudadanía está muy pendiente en este tiempo de las ocurrencias de los gobernantes y ya no tan fácilmente cree en supuestos logros que al paso del tiempo quedan en muy poco. A estas alturas, ya no se sabe si a Peña Nieto le va peor en México o en el extranjero. Cuando no le llueve, le relampaguea, y cada una de sus decisiones siguen siendo razón para el cuestionamiento y la crítica severa; su desgastada figura ya no le alcanza para sentar certidumbre de que su gobierno cambiará el rumbo y soplarán vientos favorables para la mayoría de los mexicanos. A Peña Nieto no se le despega ya la sombra del escepticismo y el descrédito; eso, apenas en el segundo año de su mandato, es motivo de preocupación no sólo para el país que intenta gobernar, sino para los propios gobernados.

COLMILLOS Y GARRAS

EL DURANGUENSE JESÚS García Montenegro está a sólo cuatro puntos de distancia del alcalde Rahm Emmanuel cuando falta un mes para la elección correspondiente a la segunda vuelta electoral en Chicago, Illinois, es decir, el próximo 7 de abril… UNA SEMANA DESPUÉS de los comicios celebrados el pasado 24 de febrero, según encuestas publicadas en la “ciudad de los vientos”, Chuy García creció 4 puntos porcentuales y el alcalde en busca de la reelección bajó dos puntos. Ahora, García Montenegro tiene 38 puntos y Emmanuel cuenta con 42, por lo que sigue creciendo la posibilidad de que el político nacido en Los Pinos, municipio de Tepehuanes, haga historia el próximo 7 de abril… AUTORIDADES ELECTORALES DE Illinois estiman que actualmente, a cuatro semanas de la segunda vuelta, hay un 20 por ciento de electores indecisos, por lo que la inercia que lleva García Montengreo puede marcar la diferencia para obtener más del 50 por ciento más uno de la votación y erigirse como alcalde de Chicago. Falta poco para el desenlace de este atípico episodio.

Twitter @rubencardenas10

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