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#aristeguiLA RAYA DEL TIGRE

Por el 30 de mayo de 1984 fue asesinado por la espalda el columnista Manuel Buendía Tellezgirón, en aquel tiempo considerado el periodista más influyente de México, quien, desde la primera plana del diario Excélsior, pintaba la realidad nacional en su columna “Red Privada”. Tan clara resultó la participación del Estado, que José Antonio Zorrilla Pérez, el entonces titular de la extinta Dirección Federal de Seguridad, o sea, la policía política de la Secretaría de Gobernación, fue encarcelado como autor intelectual del crimen y Juan Rafael Moro Ávila, como el autor material, también acabó en prisión.

Costó algunos años de “investigación” dar con los responsables del atentado, aunque las causas reales nunca fueron dadas a conocer. A la fecha, se siguen manejando las mismas hipótesis de aquellos años: que si preparaba un libro sobre el narcotráfico, con nombre y apellido de algunos políticos, que sus denuncias habían molestado a ciertos funcionarios del régimen de Miguel de la Madrid Hurtado, entre otras versiones, pero, al no existir una verdad socialmente aceptada, el crimen quedó en un simple caso para los archivos y ni siquiera hubo protestas, pese a lo que supuestamente representaba el periodista.

Era el siglo pasado, la información fluía más lentamente; la sociedad se enteraba tarde de los sucesos diarios y, por lo tanto, no tenía capacidad de organización, ni tampoco de emitir opinión alguna en medios informativos. La voz oficial era la única que tenía el poder para levantarse en todos los ámbitos y ahogar cualquier connato de controversia.

Otros atentados a la libertad de expresión en los años siguientes también pasaron inadvertidos para las mayorías, pero llegó el cambio de siglo y, además de que un nuevo partido político ganó la presidencia de la república, otros medios de comunicación han estado al alcance de una gran parte de ciudadanos.

Así, llegó el quinto año del sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, con todos sus desencuentros con una sociedad decepcionada del “gran cambio” anunciado. Ya sintiéndose amenazado, como cualquier otro de sus antecesores, por la creciente influencia de ciertos periodistas, Calderón intentó proteger la desteñida imagen presidencial y sacar del aire a la periodista Carmen Aristegui. De momento logró su objetivo y Aristegui fue despedida de Multivisión, pero nadie contaba con la protesta social generada por tal arbitrariedad y tuvo que ser reinstalada. Este fallido intento de aniquilar un proyecto periodístico de gran alcance empoderó a la conductora, quien se mantiene, hoy por hoy, como la periodista más respetable del país.

Sin embargo, nuevamente ahora la sombra del despido como represalia institucional envuelve a Carmen Aristegui. Su empresa, Multivisión, la acaba de acusar de “abuso de confianza” por utilizar la marca MVS como parte del colectivo “Méxicoleaks”, conformado por ocho medios de comunicación que pretenden dar a conocer documentos de interés público conseguidos desde el anonimato. Uno de esos ocho medios de comunicación es justamente @Aristeguionline.

También ayer se dio a conocer el despido de los reporteros Daniel Lizárraga e Irving Huerta, colaboradores de Aristegui, quienes investigaron la compra de “La Casa Blanca de Peña Nieto” así como la red de prostitución encabezada por el exdirigente del PRI en el Distrito Federal, Cuauhtémoc Gutiérrez De la Torre, en la propia sede del tricolor capitalino.

Este despido en contra de quienes investigaron tan penosos hechos evidencia la probable movilización de la mano gubernamental, como en el pasado. Ayer, no había claridad sobre el futuro de Carmen Aristegui dentro de Multivisión, pero el momento es apremiante, ante otro inminente golpe a la libertad de expresión en México, uno más.

Tan pronto como la empresa Multivisión se deslindó de “Méxicoleaks” y acusó públicamente a Aristegui de abuso de confianza, se veía venir la salida de la conductora, aunque no ha sucedido así hasta el momento. De cualquier forma, las muestras de apoyo masivo no paran, en prevención contra posibles acciones represivas hacia ella o hacia medios de comunicación en general. Vivimos en el siglo XXI; las cosas ya no son como en el pasado y, al presionar a una periodista de tanta influencia, lo único que logran es otorgarle más poder. Así, a quienes intenten “sacarla de la jugada” les será muy difícil demeritar su trabajo o hacerla aparecer como poco ética. Afortunadamente para Carmen Aristegui y para la libertad de expresión, surgen a diario trincheras desde donde informar con apertura de lo que algunos siguen intentando inútilmente ocultar, como lo hacían hace muchos años, y eso es un costoso error para las tambaleantes democracias de hoy, como la nuestra. Al tiempo.

HACE CASI UN año se anunció la construcción de un nuevo centro penitenciario en la capital del estado, incluso se aseguró que la obra iniciaría en agosto; ahora, se asegura que se edificará a mediados del año en curso. A ver si es cierto, esta vez… DURANGO QUEDÓ INMERSO en la octava tormenta invernal que provocó ya bajas temperaturas en todo el estado desde el pasado miércoles. En Guanaceví se registraron nevadas y en otros puntos de la serranía… EN RELACION A otras entidades del país, las tareas electorales en Durango se perciben frías de cara a la próxima elección de junio 7. No acaba de prender el caldero político ¿Será la causa la nueva legislación electoral que impide la movilización como en el pasado?

Twitter @rubencardenas10

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