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carmen_aristegui1 copiaLA RAYA DEL TIGRE

Este domingo se consumó, a través de un comunicado de la empresa Multivisión, el despido de Carmen Aristegui y sus compañeros, acción que de inmediato hizo desbordar las redes sociales en comentarios de repudio hacia lo que se considera una acción represiva del gobierno federal hacia la libertad de expresión.

El pretexto fue lo de menos: el supuesto abuso de confianza de Carmen Aristegui al haber ingresado, sin la autorización respectiva, al proyecto “Mexicoleaks”, una plataforma integrada por ocho medios de comunicación, que servirá como punto receptor de documentos de interés público enviados anónimamente.

No se trata, de manera alguna, de un simple conflicto laboral, ni menos un despido que afecta a unas cuantas personas, como ciertas voces han opinado, incluso gente del medio periodístico; es un atentado más contra el derecho a ser informado, un agravio social perpetrado desde el poder.

Es muy sencillo para la sociedad determinar el tamaño de la injusticia, pues ni siquiera se ocuparon en disfrazarla, excepto con un pretexto de carácter legaloide que expuso Multivisión para dar por terminada su relación laboral de seis años con la periodista.

De ninguna forma se puede desconectar el despido de Aristegui y sus compañeros con la investigación que llevaron a cabo respecto de asuntos como el de la “casa blanca”, que dejaron muy mal parados a quienes llevan las riendas de este país; es más, se relacionan directamente ambos hechos, por más que la empresa radiofónica insista en que sus hoy extrabajadores “violentaron los códigos de ética” y a eso se debió la decisión de terminar con los nexos laborales.

El silencio sepulcral que ha guardado hasta el momento el sector oficial no deja de levantar suspicacias, al grado que, al menos a nivel internacional, los medios de comunicación dan por hecho que este es un acto de censura por parte del régimen de Enrique Peña Nieto.

aristegui_protesta2De esta manera, el golpe a Carmen Aristegui y sus compañeros constituye una afrenta al derecho a la información de todos. Ciertamente, afecta de manera directa a los involucrados, pero también representa un retroceso en materia de libertad de expresión, porque se cierra uno de los espacios más importantes del periodismo en México.

Es absurdo que los dueños de un medio de comunicación con un noticiario de tan alto rating, se atrevan a prescindir de su mejor equipo de periodistas por argumentos poco significativos como los que esgrimieron y nadie los creyó. La experiencia de años recientes, además, sugiere la presión del Estado para aniquilar un espacio destinado a la crítica.

Como la propia Carmen Aristegui lo anunció ayer por la mañana, ella y sus compañeros darán la batalla ante ese despido injustificado; están en su derecho de iniciar un juicio laboral, aunque se sabe que el conflicto no se debió a motivos laborales.

Se clausuró, pues, un espacio de los pocos que van quedando en México de información crítica, reflexión y análisis de los hechos diarios; en un país donde cada vez resulta más difícil ejercer el periodismo, este nuevo golpe representa un atroz intento por acallar todo lo que no convenga al gobierno. Por lo tanto, ningún síntoma tiene de conflicto laboral. Si se tratara exclusivamente de eso, ya habrían sobrado los ofrecimientos de diversos medios, pero, como se sabe que se trata de una intervención del poder, nadie desea echarse a cuestas un problema mayúsculo al abrir sus puertas a Carmen Aristegui y su equipo, para que sigan haciendo el periodismo de denuncia que saben realizar.

Ahora bien, las redes sociales constituyen una opción viable para este grupo y otros más en similares condiciones; es el medio de comunicación con más credibilidad hoy y desde ahí se puede continuar una labor que de momento quedó interrumpida. De hecho, se fortalecería el nexo de la periodista con los millones de ciudadanos que le siguen en Twitter y Facebook.

En cambio, el régimen envía un mensaje de autoritarismo, de hacer uso de poderío, pero también exhibe la gran inseguridad en que se encuentra, porque de lo contrario permitiría la crítica y que se informe acerca del ejercicio de la gobernabilidad. Ahora, seguramente, vienen las consecuencias de este brutal golpe al periodismo mexicano. La sociedad está demostrando que sabe apoyar a quienes sabe y siente de su lado.

COLMILLOS Y GARRAS

CONTINUARON AYER LAS nevadas en cuando menos siete municipios del estado. Tanto la supercarretera a Mazatlán, como la libre, estuvieron cerradas ayer por varias horas debido a la nieve que cayó en la parte serrana e imposibilitó la circulación por la carpeta asfáltica… EN EL NORTE del estado también fueron cerrados los accesos hacia municipios como Tepehuanes; afortunadamente no fueron reportados sucesos graves… LOS EFECTOS DE esta novena tormenta invernal fueron tan intensos como inesperados: hubo lluvias de consideración en la capital del estado, por lo que reaparecieron baches en calles, avenidas y bulevares y gran caos vial en ciertos segmentos, como la salida hacia la carretera a Mazatlán. En los alrededores de la ciudad, las presas alcanzaron su máximo nivel y siguen expuestas a derramar el vital líquido en cualquier momento.

Twitter @rubencardenas10

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