Home México Ahora son las tragedias las que nos dan fama en el mundo...

las-mejores-playas-de-mexico3En la supuesta determinación de abrir nuevos puntos turísticos de impacto, gobiernos del pasado lograron llamar la atención hacia paraísos mexicanos como Acapulco, Cancún, Huatulco, entre otros, que en su momento causaron furor y posicionaron a nuestro país como un destino muy deseable. Ahora, y aunque es obvio el interés de los extranjeros por seguir visitando México, tristemente nos identifican por otros nombres, que nada tienen de paradisíacos, sino se relacionan con la violación a los derechos humanos: Ayotzinapa, Tlatlaya y, últimamente, Tanhuato.

Fue en el sexenio de Miguel Alemán Velasco (1946-1952) cuando el mundo comenzó a voltear su mirada hacia los deslumbrantes atractivos de Acapulco, un puerto que se volvió punto obligado, en pocos años, para el turismo nacional e internacional. Con Luis Echeverría en la presidencia (1970-1976), se creó la infraestructura necesaria para el explosivo florecimiento de otro megaproyecto: Cancún, hasta entonces un tranquilo pueblo caribeño sin mayores aspiraciones. Vino luego el surgimiento de Bahía de Huatulco, con José López Portillo (1976-1982), un lugar que ciertamente no despuntó al nivel de los dos anteriores, pero que se mantiene en la lista de los principales destinos en Latinoamérica, aun cuando ninguno de los mandatarios tuvo la intención de poner esta riqueza al alcance de cualquier mexicano, sino de, en primera instancia, hacer grandes negocios para ellos a través del impulso turístico de cada lugar en promoción.

En este sexenio, cuando se nos asegura que el país está recuperando su lugar como destino mundial luego de años muy aciagos, también se han dado a conocer lugares de otra índole, sobre los cuales ni siquiera los mexicanos teníamos idea de su existencia, pero hoy están en boca de muchos no precisamente para bien, sino por la violencia que allí se ha dado.

Si bien es cierto, el nombre Ayotzinapa ya constituía noticia el sexenio pasado, después de los plantones de los normalistas y la muerte de dos de ellos en la autopista del Sol, fue el año pasado cuando ese vocablo trascendió las fronteras, luego de la desaparición, el 26 de septiembre, de los 43 estudiantes de la Normal Rural ” Raúl Isidro Burgos”, asentada en esa comunidad cercana a la ciudad de Iguala, en Guerrero. Desde entonces, han surgido cuando menos diez manifestaciones globales para exigir que los jóvenes aparezcan con vida, tal como se los llevaron.

Paralelamente, el 30 de junio pasado, en Tlatlaya, Estado de México, otro suceso puso este nombre en la lista de los lugares conocidos, pero tampoco para visitar, sino porque ocurrió la ejecución de veintidos civiles rendidos a manos de elementos militares. De nuevo, pues, la violación a los derechos humanos fue la razón por la que el mundo puso su mirada en nuestro país.

Y apenas el viernes anterior, justo hace una semana, conocimos la existencia de Tanhuato, una pequeña comunidad en el municipio de Ecuandureo, Michoacán, donde, según la dudosa versión oficial, se registró un “enfrentamiento” entre federales y hombres armados, con saldo de 42 muertos de un lado y solamente un agente federal caído.

Sin proponérselo entonces, en el presente sexenio se han hecho resaltar estos sitios, y que aun los de fuera se aprendan los nombres; lo lamentable es que se trata de símbolos de la violencia, donde se han pisoteado los derechos humanos una y otra vez. Es tiempo que México sea conocido por su rostro amable y su respeto a la vida, no por las tragedias que han ensangrentado su suelo.

CUANDO MENOS EN seis ocasiones se le ha solicitado a las autoridades municipales del Medio Ambiente que acudan a podar los árboles que impiden la visibilidad y bloquean el alumbrado público en calle Juárez, entre Coronado y Gabino Barreda, frente a la Cineteca. Cada vez han prometido hacer esa labor que actualmente realizan en otras zonas del centro histórico, pero esa área tan visible la siguen dejando de lado. Cuando algún incidente ocurra, acudirán solícitos a realizar la poda, con toda seguridad… SIGUEN SIENDO DEMASIADOS los parquímetros que se encuentran en mal estado por todo el centro histórico. Está resultando muy lento el proceso para el mejor funcionamiento de estos aparatos, tal como se anunció hace algunos meses… NO ESTÁ POR demás el llamado a la ciudadanía para el uso racional del agua en este tiempo de tanto calor. Debemos ser conscientes y utilizar solamente lo necesario este líquido vital, que tanta falta nos hace.

Twitter @rubencardenas10

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