Home México Duele más una patada en la cartera que…

El nuevo y artero impuesto del 16 por ciento de IVA a la comida rápida y alimentos preparados tanto en tiendas de conveniencia como en supermercados, comederos y restaurantes, es un golpe asestado con premeditación, alevosía y ventaja a millones de mexicanos, los mismos que escucharon, cuando se aprobó la reforma fiscal en diciembre, que ya no habría otro impuesto en el resto del sexenio, y menos en alimentos.

La medida, lejos de generar una gran recaudación, propiciará -además de un deterioro al bolsillo de la clase trabajadora- desempleo y posible cierre de miles de pequeños negocios que tendrán una drástica reducción en sus ventas a partir del uno de julio, cuando entre en vigor el impuesto decretado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, cuyo titular, Luis Videgaray Caso, dice y se desdice cada semana.

Indudablemente que esta dolorosa y dolosa “patada” a la cartera de los mexicanos se pensó y aprobó antes del proceso electoral del siete de junio, pero decidieron, mañosamente, hacer el anuncio hasta después de las elecciones e implementar el impuesto de inmediato, a partir del uno de julio.

Ahora bien, para muchos ciudadanos que votaron por el partido en el poder en esta elección del 2015, el nuevo IVA a los alimentos procesados fue como una traición, porque nadie esperaba que ni bien contaran los sufragios y ya pusieran en marcha una medida tan impopular, como una manera burlona de corresponder a la confianza de los electores.

Dentro de una semana, pues, los sandwiches, burritos, tamales, postres, molletes, gorditas, tostadas, pizzas, hamburguesas con papas, tortas, taquitos, sincronizadas, pepitos, hot dogs, entre otros integrantes de la lista de “comida rápida” -casualmente, la más popular- ahora estarán gravados con un infame 16 por ciento. Para millones de trabajadores y estudiantes que no pueden alimentarse en casa, estos antojitos representan la opción, pues los consumen casi al pasar y son, o eran, relativamente accesibles como para constituir “la comida fuerte” del día.

La Secretaría de Hacienda está, obviamente, en lo suyo: recaudar más dinero a como dé lugar, pero de la misma base tributaria, o sea, la clase trabajadora y los mexicanos de bajo ingreso. ¿A qué se debe tanta falta de consideración con los que menos tienen y no se instrumenta un plan real de austeridad que incluya a los que más ganan, aquellos que nunca son afectados por crisis alguna?

Una regla elemental en la economía es gastar menos cuando disminuye el ingreso; entonces ahora es cuando el gobierno debería ajustarse el cinturón y limitar su gasto, en vez de presionar hacia abajo hasta que la situación estalle. Nadie protestaría en México porque se redujeran gastos en la presidencia de la república, Senado y la Cámara de Diputados, Suprema Corte, gobiernos estatales y alcaldías; nada les pasaría por limitar gastos suntuarios, como viáticos exorbitantes en mandos altos y medios.

Nadie tampoco puede justificar en Mexico la aplicación de esa regla no escrita de seguir favoreciendo a los que más tienen y perjudicar a los demás. Según el Grupo Financiero Monex, el IVA del 16 por ciento a la comida rápida afectará a las grandes cadenas de tiendas de conveniencia y enormes supermercados sólo en un 1.5 por ciento de sus ventas, ya que la mayoría de los productos que entran esa categoría considerada “fast food” ya pagaba el gravamen.

Sin embargo, en otros establecimientos comerciales el efecto no será el mismo; ante un muy probable menor consumo, el desempleo asomará su rostro y cerrarán sus puertas, al no tener oportunidad de competir con las empresas pudientes, que se pueden dar el lujo de poner ofertas y promociones. La menor calidad de productos también será una triste opción para algunos comerciantes, pero el que el perderá siempre con el pago de este impuesto es el consumidor. No tiene llenadera el gobierno de Peña Nieto, de plano. Esta “patada” a la cartera sí que dolió.

EL DIPUTADO ARTURO Kampfner se “destapó” ayer como aspirante del PRI a la alcaldía de la capital del estado; es tan larga la fila de priistas para ese cargo, que ya parece la “cola” de las tortillas. Cuando menos a diez “tiradores” se les notan ganas…A DECENAS DE trabajadores de confianza del CERESO no. 1 en Durango les prometieron un aumento salarial para la quincena pasada y no les han cumplido; el último aumento fue hace cinco años, y no mucho, sólo del orden de un cuatro por ciento…PRÓXIMA A INICIAR el 17 de julio, la FENADU solicitó al cabildo local que no otorgue permisos para la realización de eventos masivos fuera del programa ferial, a fin de fortalecer la fiesta central, que es, por supuesto, la feria.

Twitter @rubencardenas10

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