Home México A un año de Tlatlaya no se aclara la masacre

Se cumple hoy un año de la ejecución de 22 civiles en Cuadrilla Nueva, comunidad de San Pedro Limón, municipio de Tlatlaya, Estado de México, donde elementos del ejército mexicano actuaron extrajudicialmente, sin que hasta hoy se aclare el origen de la tragedia ni se aplique la ley contra los auténticos responsables.

Exactamente a doce meses de esos graves hechos, la recomendación 51/2014 que emitió el 21 de octubre del 2014 la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha sido cumplida sólo parcialmente por las autoridades de la Secretaría de la Defensa Nacional, Procuraduría General de la República y del gobierno del Estado de México.

La tragedia de Tlatlaya es de las más vergonzosas de la historia reciente en México: Todas las autoridades se coludieron para encubrir el ajusticiamiento de civiles; incluso la propia CNDH, en un principio, avaló la teoría del “enfrentamiento” creada por la Sedena y dada a conocer en un escueto comunicado a pocos días de los hechos.

Como se recordará, oficialmente se informó de un enfrentamiento entre elementos del ejército y civiles “armados”, presuntos delincuentes que “tenían secuestradas a cuatro mujeres, las cuales fueron rescatadas”. El comunicado oficial se refirió también a un soldado lesionado y 22 muertos del otro lado, del grupo que “agredió a los militares”.

Al tiempo, una investigación de la agencia de noticias estadunidense Associated Press reveló el posible fusilamiento de los civiles y propició que otros medios de comunicación ahondaran en las indagaciones del caso. Después se unieron organismos internacionales defensores de los derechos humanos y surgió, poco a poco, la verdad: Los 22, ya rendidos, fueron ejecutados por militares. Fue hasta entonces que la CNDH dio un giro y emitió su recomendación en el mes de octubre, casi tres meses después de la matanza.

A raíz de esto, cinco militares de rango menor fueron detenidos, ninguno de ellos señalado como autor intelectual; investigaciones posteriores, como la realizada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, han precisado que al menos once de los civiles fueron fusilados y el resto ejecutado de otras formas, además de que supuestos testigos fueron torturados para obligarlos a sostener la versión oficial, pero sigue habiendo resistencia para aclarar plenamente los hechos y llegar hasta los culpables.

Es inadmisible que, después de un año, ni siquiera sepamos los mexicanos quienes eran los caídos: acaso campesinos, lugareños, autodefensas, guerrilleros, presuntos delincuentes… las respuestas no están al alcance de la opinión pública y parecen pertenecer únicamente a las autoridades de los tres niveles de gobierno.

Tal vez porque a estas alturas “no tienen de otra” ante las múltiples evidencias, las distintas autoridades tuvieron que aceptar, a regañadientes, que en el caso Tlatlaya hay “violaciones graves a los derechos humanos que lastiman a la sociedad y no deben repetirse”, pero junto con esa aceptación, es necesario que surja la voluntad política para que caiga todo el peso de la ley vigente para quienes resulten responsables.

La SEDENA, PGR y el gobierno del Estado de México no pueden seguir en la indolencia ante un hecho tan deleznable que no solamente ofende a la sociedad mexicana, sino al mundo entero. No deben repetirse, es verdad, pero les faltó añadir que tampoco pueden quedar en la impunidad, si es que aspiramos a un país más igualitario y justo para todos.

LA NUTRIDA MARCHA magisterial de la semana anterior en Durango cambió el guión establecido y ayer el gobierno estatal anunció oficialmente que ningún maestro será despedido en caso de no aprobar el examen. No cabe duda que las autoridades se presionaron y tuvieron que recular; los docentes, por su parte, ayer volvieron a movilizarse frente al Sindicato de Telesecundarias. Siguen sin estar de acuerdo con la evaluación, ni con la reforma educativa… SUFRIERON LAS ASPIRANTES a Nuestra Belleza este fin de semana cuando llegaron al “renovado” Auditorio del Pueblo, sede del evento, y se percataron que no había baños en el área de camerinos. Tuvieron que rentar letrinas móviles, aunque el “show” continuó como se había planeado… FE DE ERRATAS: Este domingo último se publicaron ciertas andanzas del representante del gobierno del estado en la capital del país, Ricardo Navarrete, quien salió muy bueno para las fiestas, la música y el buen ambiente en el misma edificio, en la colonia Polanco. Por error, quedó escrito en este espacio el nombre de Ricardo Benavente, dirigente estatal del Movimiento Territorial del PRI, uno de los liderazgos con más futuro político en Durango, sin duda. Nada qué ver con aquel mal funcionario que tan indignamente representa a los duranguenses en la Ciudad de México.

Twitter @rubencardenas10

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