Home Durango ¿Estaremos ante un caso de justicia divina?

Por Rubén Cárdenas.
En medio de una nube de noticias de toda índole, hubo una ayer, pequeña, simple, que pasó casi inadvertida: la captura en la Ciudad de México, por reincidencia, de Gustavo Aguilar Martel, alias “el mayer”, quien en los años 70 robó en las residencias de los expresidentes Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo; también estuvo involucrado este delincuente en asaltos a los domicilios del exregente Ernesto P. Uruchurtu y del exfutbolista Hugo Sánchez.
De acuerdo a la versión de agentes de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, el ladrón fue detenido el fin de semana en las inmediaciones del barrio de Tepito, pero por otros delitos, justo cuando pretendía vender varios objetos robados.
Hasta el 2008, décadas después de sus principales ilícitos, este delincuente fue capturado junto con Efraín Alcaraz Montes de Oca, quien lideró la banda de asaltantes “Los carrizos” hace más de cuatro décadas. Ambos reconocieron su participación en una serie de robos y fueron enviados al penal del Altiplano; Aguilar Martel salió el año pasado, tras seis años en prisión.
Según la Procuraduría capitalina, desde abril pasado tuvo informes de la reincidencia de “el mayer”, quien ahora tenía como área principal de operaciones las colonias Narvarte y Condesa, pero ya está de nuevo a la cárcel. Tiene 54 años de edad y comenzó a delinquir antes de los 15. Su trayectoria pone en evidencia, como en otros recientes casos, el sistema penitenciario en México, así como la corrupción de distintas corporaciones policiacas.
Una de las primeras dudas que brotan en el caso de este histórico ladrón es cómo logró introducirse a dos de las residencias más vigiladas en el país, la de Echeverría y la de López Portillo. Es muy probable que haya tenido una red de complicidades para salir airoso en ambos hurtos.
De la misma manera, la tardía aprehensión del delincuente, casi cuarenta años después, revela la ineficacia de las corporaciones policiacas desde entonces, además de la inoperancia de los distintos planes de readaptación social, incluso los vigentes, pues apenas obtuvo su libertad el año pasado y casi de inmediato volvió a sus actividades criminales.
Tal vez de muy poco sirva la recaptura de tan singular hampón y sea poco significativa su trayectoria, pero el hecho de que haya robado las casas de dos de los últimos presidentes más despreciados por la sociedad, no lo convierte en un criminal cualquiera, sino en una especie de “vengador popular”, aun cuando no debiera ser así, claro está.
“Ladrón que roba ladrón, tiene cien años de perdón”, según el dicho y, en este caso, parece acomodar muy bien a los deseos del pueblo; la situación jurídica del ladrón está en manos ahora de las autoridades y en la reincidencia bien podría alcanzar una sentencia mayor a la anterior, pero eso lo decidirá un juez competente de la causa.
Por lo pronto, el saber que alguien se introdujo a las mansiones de Echeverría y López Portillo para robar causa hoy, además de la sorpresa, la seguridad en la inmutable ley de la siembra y la cosecha. Enterarnos de que alguien sustrajo bienes a grandes delincuentes que, a su vez, han vivido afectando a la sociedad, no deja de llamar a reflexión. En ese contexto, “el mayer” no pasó precisamente como un villano ante la ciudadanía, sino casi como un “vengador solitario” ante tanta impunidad en México.
COLMILLOS Y GARRAS
EJIDATARIOS DE 5 NÚCLEOS que fueron afectados por la construcción de la supercarretera Durango-Mazatlán recibieron el pago de 23 millones de pesos, además de la promesa de obras complementarias por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Sólo queda pendiente el pago de las tierras del ejido Pueblo Nuevo, cuyos ejidatarios mantienen su protesta en la caseta de cobro Coscomate desde hace casi 100 días… SIGUEN SIENDO DEMASIADAS las llamadas en falso que se reciben diariamente en la Dirección Municipal de Protección Civil, sigue haciendo falta una mayor conciencia ciudadana para evitar trabajo a estas instancias dispuestas a prestar ayuda en situaciones extraordinarias… Y MIENTRAS LUIS Videgaray, secretario de Hacienda, disfrutaba su estancia en Durango ayer, el peso se cotizó a 16.64 frente al dólar. Y todavía sigue diciendo que no hay devaluación en México, ni reconoce la debilidad del peso mexicano.
Twitter @rubencardenas10

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