Home México Matrimonio indisoluble; cuál sana distancia

En realidad, la “sana distancia entre el PRI y el gobierno” que tanto han pregonado algunos políticos, nunca existió; sólo fue una frase en el discurso de Ernesto Zedillo al inicio de su mandato en 1994, pero nunca la practicó. Al término de ese sexenio, el tricolor perdió la elección ante el Partido Acción Nacional, pero no fue por ese presunto distanciamiento, sino por el cúmulo de errores del régimen zedillista y los continuos escándalos generados por el gobierno de Carlos Salinas De Gortari, empezando por el asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato a la presidencia en ese 1994.

Desde su surgimiento como Partido Nacional Revolucionario, en 1929, el PRI siempre ha mantenido un nexo indisoluble con cada uno de los gobiernos que ha encabezado. Fue tal la cercanía entre ambos hasta los años setenta, que en Palacio Nacional despachaba el presidente de la república y el ala izquierda del mismo edificio fungía como sede del PRI. Después, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ocupó ese espacio y el tricolor estrenó oficinas en Insurgentes Norte, las cuales mantiene hasta hoy en día.

Por ello, es falsa la afirmación del virtual dirigente nacional priista, Manlio Fabio Beltrones, de que esa “sana distancia” le costó la presidencia al PRI en el año 2000, y por eso quiere un acercamiento, pues ni ha existido distancia ni eso habría sido factor para perder la presidencia, a menos que el PRI quiera seguir engañándose y cerrar los ojos a la realidad del binomio PRI- Gobierno. Las palabras de Beltrones son, pues, una señal de que el PRI intentará seguir en su rol de brazo político fuerte de la presidencia de la república, como en el pasado, aunque ambos carecen de credibilidad y fuerza moral como para tener la confianza mayoritaria, y la verdad no se pueden ayudar uno al otro en tal sentido.

El PRI no perdió, entonces, la presidencia de la república porque Ernesto Zedillo haya fingido un divorcio entre su administración y el tricolor; tampoco porque haya simulado alejarse de su conducción política, sino por la crisis interna en que el Revolucionario Institucional estaba inmerso, desatada precisamente por el magnicidio de Colosio.

Fue un lapso de sacudimientos sociales históricos, como el levantamiento en armas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas el uno de enero de ese mismo 1994. Después ocurrieron los homicidios de José Francisco Ruiz Massieu, segundo hombre en la estructura del PRI y del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, cuando “se le confundió con Joaquín Guzmán Loera”, en el aeropuerto de Guadalajara.

Importantes espacios llenaron los medios de comunicación también con revelaciones sobre las andanzas de Raúl Salinas de Gortari, el famoso “hermano incómodo”, encarcelado por Zedillo, excarcelado por Vicente Fox y hoy absuelto de todo cargo por el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Con todo esto, la corrupción del régimen de Carlos Salinas brotaba cual aguas turbulentas y en ese ríspido escenario para el PRI lo alcanzó el 2000, cuando llegó un inmenso voto de castigo que lo hizo perder la presidencia. Claro está entonces que las razones fueron muy distintas a esa supuesta “sana distancia” que jamás guardaron -sólo en el discurso- como lo interpreta Beltrones, quien a partir del 20 de agosto tomará las riendas del CEN priísta.

Lo cierto es que hoy, como en aquel sexenio del año 94, las cosas no le van bien al PRI y, de cara al 2018, el panorama no se percibe muy favorable como para que logre conservar la primera magistratura del país.

En lo político, económico y social México no muestra buena cara: el presidente gobierna en la debilidad absoluta y la sociedad, a diferencia de aquel sexenio zedillista, cuenta con maneras muy rápidas y eficaces, y las usa, para organizarse. El nuevo líder priísta, por su parte, debe tener un diagnóstico real de su pasado reciente, del presente y de su futuro; sin embargo, ya cometió el primer error al tratar de escudarse en pretextos para explicar una verdad muy conocida, porque si el PRI se hubiera separado de sus gobiernos, simplemente no estaría en el poder ahora, y menos en condiciones de emprender nuevas luchas electorales el año entrante y en el 2018. Es decir, la fuerza real de su estructura no es más que el poderío gubernamental. Eso no tiene vuelta de hoja, como suele decirse.

AYER POR LA madrugada y hasta las 14:30 estuvo cerrada totalmente, en el kilómetro 144, la supercarretera Durango-Mazatlán por un nuevo derrumbe; esto ya parece cíclico, debe revisarse a fondo esa importante vía terrestre…DE PLANO, SERÁ una asignatura pendiente para la próxima administración municipal la rehabilitación de banquetas en el centro histórico. No hay presupuesto para estas obras, aseguró la regidora priista Yolanda Pacheco, presidenta de la comisión de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento…SE CELEBRÓ AYER domingo el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, por cierto tan explotados y segregados no sólo en México, sino en otras sociedades. En Durango, por ejemplo, dos mil indígenas no han recibido sus apoyos de la Sagarpa para este año.

Twitter@rubencardenas10

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