Home México Le tupen a #EPN, pero sigue sin entender

Ni a tibia llegó la respuesta del gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Gobernación, hacia la carta firmada por artistas, intelectuales, académicos, activistas y líderes sociales que reclaman justicia por el multihomicidio de la colonia Narvarte en el Distrito Federal, al igual que por cada uno de los periodistas y activistas asesinados en México, los cuales se cuentan por decenas en este sexenio.

El subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa, respondió oficialmente que “el gobierno está convencido de que cada delito debe ser combatido y cada pérdida humana asociada a la violencia debe perseguirse y castigarse” y que los delitos contra comunicadores y activistas representan atentados contra la libertad de los mexicanos.

Este discurso de la SEGOB no puede tomarse muy en serio, mientras no se dilucide a fondo el crimen del fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril y la activista Nadia Vera, junto con Alejandra Negrete, Yesenia Quiroz y Mile Virginia Martín, en un caso que, como los otros, las autoridades pretenden resolver a su modo, es decir, fabricando historias, criminalizando a las víctimas, ensuciando la investigación y sacando culpables de donde no hay, con tal de proteger a los verdaderos autores intelectuales. Según la Procuraduría General de Justicia del DF, “se mantienen abiertas todas las líneas de investigación”, pero eso evidentemente no incluye al único señalado por las propias víctimas en sus reiteradas denuncias de meses atrás.

Y es que, al considerar “inédito” el hecho de interrogar al gobernador de Veracruz, Javier Duarte Ochoa -aunque eso ocurrió bajo las condiciones y en los terrenos del propio mandatario- ya con eso se dio casi por concluida su participación en las investigaciones, pese a la violencia rampante contra los periodistas en esa entidad y los señalamientos públicos hacia el mismo personaje. Aún así, las autoridades del DF se siguen sosteniendo en su casi “verdad histórica” del robo.

En este contexto, se esperaba una mejor respuesta del gobierno mexicano a la carta publicada el pasado domingo en el portal web de PEN América, un organismo que reúne a escritores y editores. Se difundió en ese texto: “Nosotros, periodistas, escritores y artistas creativos de todo el mundo, con el apoyo de PEN y el Comité de Protección a los Periodistas, vemos con indignación los ataques contra los reporteros en México. Cuando se ataca a un periodista, se atenta contra el derecho a la información de la sociedad entera”.

Los más de 400 firmantes del documento afirman que el quíntuple homicidio de la colonia Narvarte es un parteaguas en el entorno de violencia en México, porque la capital del país era considerado uno de los pocos reductos seguros para el ejercicio periodístico y ya dejó de serlo. “Ahora no parece haber santuario alguno para los reporteros perseguidos en México”, resalta el

Texto avalado por este conglomerado de líderes mundiales, entre quienes destacan los periodistas Christianne Amanpour de CNN, Alan Ridding y Lydia Cacho, los cineastas Guillermo del Toro, Gael García Bernal y Alfonso Cuarón, los escritores Salman Rushdie, Noam Chomsky y muchos más.

Ciertamente, algo serio debía responder el gobierno ante tan enérgica queja internacional, sobre todo porque no es la primera vez que está en la mira del mundo; ha ocurrido ya antes con los casos Ayotzinapa, Tlatlaya, Apatzingán, entre otros, pero el régimen de Enrique Peña Nieto sigue resistiendo absurdamente cada una de las críticas en materia de falta de respeto a los derechos humanos y nulas garantías para la actividad periodística. O sea, ni suda ni se acongoja, pero la historia y la sociedad lo están juzgando en su justa dimensión.

Lsa preguntas que el presidente y su equipo deberían responder ahora a los mexicanos y al mundo entero es ¿Qué más necesita ocurrir, además de crímenes e intimidaciones contra gente de bien, para acabar con tanta violación a los derechos humanos? ¿No es importante acaso el asesinato, fraguado desde el poder, de los periodistas insumisos, los libres de pensamiento, aquellos que pugnan por un cambio en el estado de cosas?

Crecen sin medida las protestas y señalamientos en el propio país, y ahora del exterior, hacia el gobierno peñista, sin que hasta hoy este haya sentido la presión suficiente como para salir al paso de tales críticas, menos hacer algo, excepto por algunas sentidas líneas en el discurso, ofrecer condolencias y apoyo a familiares de las muchas víctimas de la violencia y asegurar que en México “nadie está por encima de la ley”, pero la impunidad sigue siendo distintivo de su gobierno y muy pronto, si no corrige el rumbo, este severo desgaste político podría convertirse en perjuicio económico y social, inevitablemente. Con Peña le está yendo mal a los mexicanos dentro y fuera del país, pues.

ENVALENTONADO, COMO SI lo pensara cumplir, el titular de Educación en el Estado, Héctor Vela Valenzuela, advirtió que habrá sanciones para los docentes que no se presenten a trabajar el próximo lunes 24 de Agosto, cuando inicia el ciclo escolar…LA EXPERIENCIA DE otras movilizaciones magisteriales, justificadas o no, muestra que la autoridad siempre se ha doblegado ante los maestros, todavía más cuando por miles salen a las calles…EL INSTITUTO NACIONAL de Migración informó que durante el periodo vacacional que ya termina visitaron Durango 21 mil 12 paisanos, principalmente procedentes de los Estados Unidos.

Twitter@rubencardenas10

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