Home Durango Pese a todo, la PGR le sigue rascando a su “verdad histórica”

Por Rubén Cárdenas

No obstante que la “verdad histórica” sobre el caso Ayotzinapa fue ya desmentida científicamente por el grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Procuraduría General de la República, resistiéndose a dejar de lado sus conclusiones, volvió una vez más a los despojos de su tesis inicial y aportó dos nuevos elementos a la investigación, a escasos ocho días del primer aniversario de la noche trágica de Iguala.
La PGR aseguró haber identificado, según datos de la Universidad de Innsbruck, en Austria, al segundo estudiante normalista, Jhosivani Guerrero de la Cruz, de 21 años, al tiempo que anunció la captura de Gildardo López Astudillo “el Gil”, uno de los principales líderes del cártel “guerreros unidos” y presunto responsable de ordenar el traslado de los 43 estudiantes al basurero de Cocula, Guerrero, para ser incinerados en ese lugar.
En diciembre pasado, se habría identificado al primero de los estudiantes desaparecidos, Alexander Mora Venancio, aunque nada es oficial desde que la “verdad histórica” tampoco es confiable, y ya se demostró por qué. Como era de esperarse, los padres y familiares de los 43 rechazaron esa información relativa a la segunda víctima, debido a las dudas sobre el trabajo de investigación que comenzó la PGR dos semanas después de la tragedia.
Y es que, después del revelador resultado expuesto públicamente por los expertos de la CNDH, la PGR quedó en el descrédito absoluto en México y en el extranjero; incluso la procuradora Arely Gómez se comprometió a realizar un nuevo peritaje del caso, pero por lo visto, continuarán en la misma línea de “la verdad histórica”, es decir, sosteniendo la tesis de la incineración y el involucramiento del cártel, sin enfocarse en el rol que jugaron, ahora se sabe, todos los cuerpos de seguridad.
En cuanto a la detención de otro líder criminal, más que una nueva esperanza para esclarecer los hechos, los enreda más, ya que la PGR no da certeza de tener en prisión a los verdaderos ejecutores, de quienes diversas investigaciones periodísticas y policiacas han asegurado que son simples “chivos expiatorios”, para hacerlos pasar como miembros de este cártel criminal y así construir la historia de la fogata de toda la noche en el basurero de Cocula, versión que fue pulverizada por los expertos de la CIDH.
Total que la Procuraduría General de la República sigue administrando los tiempos y dosificando la entrega de información falsa sobre el destino final de las víctimas; muy probablemente sepa desde un principio la verdadera historia completa de los hechos y rehúsa darla a conocer, tal como lo exige la sociedad mexicana y la comunidad internacional.
Las piezas clave de estos hechos se mantienen intocadas. Jesús Murillo Karam, quien comandó la investigación estos meses, fue “desaparecido” del gabinete presidencial; los mandos principales del 27 Batallón de la Secretaría de la Defensa Nacional en Iguala ni siquiera han sido llamados a declarar y a los expertos de la CIDH se les impidió entrevistarlos. Ni se diga del exgobernador Ángel Aguirre Rivero, quien goza de absoluta libertad e inmunidad, sin temor de que su nombre aparezca en alguna declaración y, en cuanto al torvo director de Seguridad Pública de Iguala, Felipe Flores Velázquez, no ha sido detenido aún, aunque supuestamente lo están buscando.
Hay una clara intención y menos convicción de la PGR por seguir centrando todo en los mandos municipales, o sea, en José Luis Abarca y su esposa, para no llegar hasta otros que también se coordinaron para llevarse a los 43 a un destino que todavía no se conoce.
De las veinte recomendaciones hechas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, referentes a la búsqueda de los miles de desaparecidos, incluyendo los 43, a una mayor limpieza en los protocolos, por ejemplo, la PGR no ha informado sobre algún posible seguimiento. Por lo visto, entonces, para el gobierno mexicano el caso Ayotzinapa está resuelto y no hay otra verdad más que la quema en el basurero de Cocula y las bolsas negras en el río San Juan; cualquier otra versión, así sea con sustento científico, solamente hay que escucharla y agradecerla, pero no atenderla. Así es como piensa este gobierno, lo cual no hace presagiar cosas mejores, a una semana del aniversario de Iguala.
COLMILLOS Y GARRAS
NO DEBE SORPRENDER tanto el desabasto de medicamentos en el Centro Estatal de Cancerología, si se toma en cuenta que desde hace varias semanas ni siquiera hay vacunas en los distintos centros de salud de la capital. Es difícil recordar una etapa tan crítica como la que atraviesa actualmente el sector salud en Durango… EN EL ACORDEÓN y el conocimiento de unas cuantas notas musicales, muchas familias indígenas están tratando de ganarse unas monedas para mal comer en los cruceros del centro de la ciudad; ojalá y se les proporcionaran otras opciones de vida, especialmente por los pequeños que traen consigo…Y NOS LEEMOS el domingo, porque mañana, como cada semana, no aparece este espacio. Gracias por su preferencia, estimado lector.
Twitter @rubencardenas10

google-site-verification: google280ca0eeb565a7e1.html
A %d blogueros les gusta esto: