Home Durango Se están ‘dando vuelo’ los robacoches en zona centro

Por Rubén Cárdenas. Sin que ninguna autoridad lo impida, el robo de automóviles en Durango sigue a la alza. Tal y como ocurre desde hace algunos años, la falta de confianza en el personal de la Fiscalía General del Estado y sus débiles resultados en caso de denuncia, han provocado que la mayoría de los robos de autos queden no sólo en la impunidad, sino fuera de todo registro. Hoy, existen tres zonas de la ciudad en donde este ilícito es recurrente, aun a plena luz del día: Colonias Real del Prado y Esperanza, Jardín de San Antonio (Morelos) y en el perímetro de calle Pereyra, entre Apartado y Regato.
Desde hace cinco años, el robo de autos en Durango se ha mantenido en aumento, mientras que su recuperación va en descenso. La Oficina Coordinadora de Riesgos Asegurados reportó en el año 2010 un incremento en el robo de automóviles del 12 por ciento a nivel nacional. Entonces destacó la dificultad para trabajar con agilidad y eficiencia en entidades como Nayarit, Tamaulipas y Nuevo León, así como en Zacatecas, Chihuahua, Durango, Sinaloa, Michoacán, Guerrero y Coahuila. Según la OCRA, “en estos estados las autoridades no han podido frenar a los delincuentes, incluso se muestran temerosas de enfrentarlos”.
Actualmente, durante junio pasado se registró un incremento del 57 por ciento en la cifra de denuncias por robo de auto, de acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública; de hecho, en los primeros seis meses del año se presentaron 792 denuncias por robo de automóvil. Esto ubicó a Durango entre los estados con mayor crecimiento de ese delito en el país, con un índice del 42 por ciento, mientras que Coahuila quedó en un 34 y Chihuahua con el 28 por ciento. En cuanto a vehículos recuperados, Durango, Nuevo León y Coahuila no mejoran durante los últimos años, en tanto que Sinaloa alcanza el más alto índice de recuperación, con un 25 por ciento.
Así las cosas, hay zonas donde este delito se está enraizando de manera preocupante, como en Avenida Valle del Guadiana, que recorre las colonias Esperanza y Real del Prado; allí ocurrieron tres robos de auto la semana anterior y dos “cristalazos”. También en días recientes se han registrado hechos similares en las calles Pereyra y Apartado y los alrededores. Algunos médicos han sido las víctimas, principalmente. Y también en toda el área del Jardín de San Antonio, en horas de la mañana y hasta el mediodía, no han sido pocos los automovilistas que han perdido sus unidades a manos de la delincuencia.
Son, pues, sitios de muy alto riesgo para quienes tienen necesidad de estacionar sus autos por esos rumbos, y como tampoco tenemos exceso de estacionamientos, no hay muchas opciones más que dejarlos allí, procurar que no sea un lugar solitario, no dejar nada interesante a la vista -mucho menos bolsas o mochilas- tener la unidad asegurada y encomendarse a Dios. Lo increíble es que sea la ciudadanía quien esté enterada de todo lo anterior y no las autoridades correspondientes, es decir, las instancias responsables de la prevención e investigación del delito.
Tal vez las estadísticas oficiales digan otra cosa, pero no hay resultados muy alentadores en cuanto a la inhibición de este delito, que ciertamente se sigue ampliando en el espectro nacional y hace peligrar no sólo el patrimonio, sino la seguridad personal, pues también crece el robo con violencia.
Mientras las autoridades deciden cumplir con su tarea, los ciudadanos tendremos que proteger nuestros bienes con medidas precautorias o, de plano, añadirnos a la lista de usuarios del transporte público, con tal de no llegar a donde dejamos estacionado el carro y encontrarnos con la ingrata sorpresa de que no está y nadie sabe nada.
YA ESTÁN DESESPERADOS los vecinos de calle Regato, en especial en el cruce con Gómez Palacio, porque los trabajos de pavimentación se volvieron por demás eternos, o lo que es lo mismo, concluirán cuando Dios quiera. La tierra suelta que entra a las casas, la maquinaria pesada que estorba, el lodo que salpica las puertas, la calle cerrada por semanas y, sobre todo, la incertidumbre de no saber si algún día alguien limpiará el desastre, tienen muy indignados a quienes allí viven o tienen negocio…ADEMAS DE TODO esto, hay banquetas destrozadas porque trabajadores de Aguas del Municipio han dejado a medias también las obras y ya no vuelven. Justo en la esquina de Regato y calle Gómez Palacio se formó un hoyanco en lo que fue la banqueta y esto representa un riesgo para quien se atreva a caminar por ahí, al igual que en algunos tramos de Elorreaga hasta Regato… LAS DISTINTAS PRESAS del estado mantuvieron su almacenaje en un promedio del 68.6 por ciento de su capacidad tras el paso del huracán “Patricia”, que no generó las lluvias pronosticadas. De cualquier manera, en Durango hay agua suficiente para garantizar el riego de los dos siguientes ciclos agrícolas, según la Comisión Nacional del Agua.
Twitter @rubencardenas10

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