Home Programación Lo que hay que oír La importancia del Agradecimiento

Estar agradecidos

Dad gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:18). Reflexionando sobre el agradecimiento, pensé en lo afortunada que soy. Gozo de una excelente salud, tengo dos hijas maravillosas, que son mi mayor bendición. Tengo a mis padres, siempre apoyándome y demostrándome lo mucho que me aman. A mis hermanos, sobrinos y amigos que de igual manera siempre me acompañan con una palabra amable, una sonrisa, o con las experiencias que disfrutamos en el día a día. Tengo no una casa, sino un hogar donde vivir, un empleo que me permite proveer para mi familia, estar cerca de Dios y evangelizar a otros. Mi vida, como la de tantas otras personas, ha estado llena de desafíos, que en su momento me tambalearon y me hicieron cuestionar a Dios… hasta que entendí que estos desafíos eran un regalo. Una bendición para apreciar y valorar mi vida, mi presente, a mi familia, y sobre todo para acercarme a Dios, crecer como ser humano y en mi espiritualidad.


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Tengo a Dios de mi mano, guiándome siempre por senderos extraños, pero siempre al lugar correcto. Gracias a Él tengo todo esto y más. ¡Qué riqueza más grande que ésta! Hoy doy gracias: Por la lluvia que alimenta, y que a algunos molesta. Por los días soleados y calurosos que me llenan de energía divina, y que a otros abochornan.
Por los días nublados que me inspiran, y que a otros entristecen. Por los quehaceres del hogar y tareas escolares, que a algunos abruman.

Por esperar el transporte público, todas las mañanas para llegar a mi trabajo, mientras otros están en casa anhelando tener un empleo. Por la comida que disfruto en familia todos los días, y que algunos desperdician cuando a otros les falta.

Por los berrinches, cansancio, risas, juegos, abrazos de mis hijas, que un padre añora. Por la vida, la creación, las alegrías, los sinsabores, los desafíos, las decepciones, las oportunidades, la familia, los amigos, el trabajo, en fin… hay tanto que agradecer.

“No ceso de dar gracias por ustedes, mencionándolos en mis oraciones, pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor (verdadero) conocimiento de Él. Mi oración es que los ojos de su corazón les sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de Su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos”. (Efesios 1:16-18)

Este día de Acción de Gracias dejemos a un lado las quejas, reconozcamos las múltiples bendiciones que Dios nos ha regalado. Lo afortunados que somos. Es momento de cambiar de actitud, de liberarse de las caras largas, de las armaduras oxidadas, de las quejas. Es momento de ser agradecidos primero con Dios y después con los demás. Un corazón agradecido te abrirá las puertas al amor y las múl- tiples bendiciones que Dios todavía tiene reservadas para ti.

Fuente: Nuestra Parroquia | Reflexión Especial Oct. 2012 por Sandra Navarro

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