Home Uncategorized Si no pueden con el narco, menos contra yihadistas

Por Rubén Cárdenas. Solamente cuatro días necesitaron las fuerzas policiacas y militares de Francia para aclarar, capturar y, en su caso, aniquilar a los presuntos perpetradores -incluida una mujer- de los seis atentados del pasado viernes que dejaron muerte y desolación en Francia y el mundo entero. Además, la policía desactivó ataques planeados por esta misma célula del Estado Islámico.
Cierto es que, pese a tan probada eficacia, el riesgo de nuevos atentados es latente, aun cuando las instituciones de seguridad francesas se mantienen en máxima alerta para dar alguna tranquilidad a la población, aunque parece ser muy relativa, por más que se esfuerza en retomar sus actividades normales.
En esos cuatro días, fue momentáneamente paralizada la capacidad de reacción de este grupo del EI, ultimado el cerebro de los atentados en París, se contabilizan en 66 las detenciones y decenas de armas de fuego fueron aseguradas; la situación de emergencia y los operativos derivados de ella persisten, por lo que cuando menos por los próximos tres meses las autoridades galas permanecerán enfocadas en proteger a la ciudadanía.
Además de la efectividad y coordinación, las autoridades encargadas de la seguridad mostraron que no están coludidas con la delincuencia; de lo contrario, el resultado de los operativos habría sido otro. Ante esa realidad, resulta casi ineludible la comparación con lo que ocurre en México respecto a la seguridad y capacidad de reacción de nuestras policías y fuerzas armadas frente a los embates de la criminalidad desde hace años, en especial de nueve a la fecha.
En nuestro país, pese a la presión interna y externa, no ha sido aclarado el caso Ayotzinapa, por ejemplo, a más de un año de los hechos y después de un incesante ir y venir de expertos; se fugó tranquilamente, por segunda vez, Joaquín Guzmán Loera y se ha fallado en cuando menos tres intentos por recapturarlo; a Rafael Caro Quintero no se le ha podido ubicar, pese a la supuesta búsqueda desde hace tres años, cuando fue puesto en libertad “equivocadamente”. Ni bien se había ido, cuando se giró una nueva orden de aprehensión en su contra.
Decenas de casos de violencia extrema, secuestro, extorsión, siguen en la impunidad tan sólo en los estados de Guerrero y Michoacán. La lista es interminable y, si se añaden los sucesos de corrupción que también ameritan investigación policiaca, como las adquisiciones de inmuebles por parte de autoridades del primer nivel de gobierno, así como concesiones de obras a empresas constructoras nacionales y extranjeras, pues tenemos un panorama realmente complicado.
Por todo esto, nada fácil es creerle a Renato Sales Heredia, Comisionado Nacional de Seguridad, cuando afirma que “México está preparado para enfrentar una contingencia” ante una eventual presencia de grupos terrorista en este suelo. Y la respuesta lógica es: pero si no pueden controlar la situación con los grupos criminales existentes, menos lo harán con otros, cuyas estrategias se desconocen. O sea, si no pueden con el narco, tampoco contra los yihadistas.
Obviamente, nadie quiere pruebas de las afirmaciones del comisionado para probar la eficacia de las corporaciones mexicanas. Con lo demostrado hasta hoy es suficiente para imaginar el “papelazo” que harían ante una ola de acciones como las que hoy mantienen en creciente tensión a las naciones europeas, los Estados Unidos y el propio Medio Oriente.
No es que se subestime la capacidad ni la preparación de las policías mexicanas o de las fuerzas armadas frente a la de otros países, pero no es fácil confiar en un cabal cumplimiento de su deber si en incontables ocasiones no tan sólo exhiben un bajísimo nivel táctico, sino una nociva colusión con la criminalidad. Ni cómo creerle a Sales Heredia; con lo que hemos visto, es más que suficiente. Querer convencernos con sólo palabras es ilusorio.
UN EXCESO SE cometería si la Fiscalía decide detener a los veinte profesores que intentaron bloquear la evaluación de docentes en Durango el pasado fin de semana, tal como lo dijo la Fiscal Sonia Yadira de la Garza…ASÍ, SE ESTARÍA enviando un mensaje equivocado al magisterio, porque se tomaría como un acto represivo, en vez de un afán por mantener el orden público, lo cual todos pedimos, porque es correcto y necesario en una sociedad…LA FISCALÍA NO ha tenido cabal capacidad de aclarar a fondo muchas denuncias ciudadanas en estos años, por lo que detener a maestros acarrearía más protestas e inconformidades, que son precisamente el punto de conflicto entre autoridades y magisterio.
Twitter @rubencardenas10

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