Home Durango A 15 meses de Ayotzinapa, nadie frena al Narco en Guerrero

Han transcurrido quince meses del derramamiento de sangre en Iguala y el estado de Guerrero sigue siendo un territorio violento donde la impunidad campea, pese a la presencia de policías federales, contingentes militares y las propias corporaciones estatales y municipales. El crimen organizado, al estar coludido en varios niveles con estas fuerzas del estado, parece crecer y multiplicarse.

Ayer en Iguala, la misma ciudad que testificó la sangrienta noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre del 2014, con saldo de civiles muertos y 43 estudiantes normalistas desaparecidos, un comando irrumpió en la sede del Servicio Médico Forense y disparó contra la fachada del edificio, aunque sin causar lesiones a alguien; además, aparecieron narcomantas con los nombres de autoridades federales y estatales que supuestamente siguen protegiendo las actividades criminales del cártel “guerreros unidos”, el mismo al que el gobierno federal responsabiliza de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa.

Hoy, ha habido demasiada intervención policiaca, política y de derechos humanos a raíz de los hechos de Ayotzinapa como para que las organizaciones criminales mantengan su mismo poder de acción y sigan sometiendo a la población civil a través de secuestros, levantones, extorsiones, ejecuciones y una amplia gama de delitos, como si nadie estuviera vigilando sus actividades.

Como en otras entidades, no es solamente la capacidad operativa de los grupos criminales lo que les da poder, sino el involucramiento de distintas autoridades, que a través de sobornos y otras formas de corrupción les sirven a ellos y le dan la espalda a la sociedad.

Aun cuando no lo admita el gobierno federal, en Guerrero ha fallado desde siempre la estrategia para volver la paz y la tranquilidad. Es el caso más reciente de un plan de seguridad diseñado especialmente para esa región, pero con resultados adversos. La inseguridad se resiente mucho más allá de Iguala; en Chilpancingo, Acapulco y demás municipios del estado.

La captura del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y de su esposa María de los Ángeles Pineda, así como de decenas de supuestos ejecutores de los estudiantes, resultó irrelevante, considerando que eso ni aclaró la desaparición de los 43 y menos significó el fin de la violencia en Guerrero.

Hoy por hoy, es allí donde más homicidios y otros graves delitos ocurren diariamente, como el secuestro y la extorsión, al igual que sucede en Tamaulipas, Michoacán y otros estados, donde también han fallado todas las estrategias para tratar de mejorar la seguridad pública.

Así las cosas, pese a que nadie lo desea, no hay medidas preventivas ni ofensivas suficientes para impedir nuevos casos de violencia como el de Ayotzinapa; esos ciudadanos siguen expuestos.

Nadie puede hablar de la prevalencia de un gobierno en Guerrero. El poder del narco sigue teniendo ahí la última palabra, lo cual es más que lamentable en un estado de derecho como el que presumimos tener.

COLMILLOS Y GARRAS

TAL VEZ NO sea responsabilidad suya, pero la Subdirección de Vialidad en Durango debería acudir ante la instancia correspondiente para prevenir accidentes en el cruce de ferrocarril del bulevar Francisco Villa y los demás que haya en la ciudad. Ni siquiera una luz preventiva se enciende al paso del tren y la única medida se circunscribe al “claxon” cuando la locomotora se acerca al crucero… ENTRE OTRAS MEDIDAS, dar a conocer los horarios de paso del tren por esos transitados bulevares ayudaría a evitar percances. Ayer por la mañana, a eso de las 9, varios vehículos apenas ” la libraron” en el bulevar Francisco Villa, porque tenían el semáforo en verde y tardíamente se escuchó la aproximación del tren… SERÍA ENTONCES UN buen propósito de año nuevo para las autoridades de vialidad la gestión de la señalización correspondiente en todos esos cruces, para proteger la vida de los conductores.

Twitter @rubencardenas10

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