Home Uncategorized LA VASIJA RESQUEBRAJADA – NIZA, FRANCIA Y EL TERRORISMO

Tan pronto salía el sol la gente se comenzaba a aglutinar en la banqueta de las avenidas principales del centro de la ciudad. Un cordón separaba la banqueta de la calle por donde pasaría el desfile de militares, estudiantes y carros alegóricos para celebrar la independencia de México. Recuerdo muy bien en una ocasión que mi papá de pequeñas nos llevó a ver el desfile y otra más en la que me tocó participar desfilando en el primer año de preparatoria. La cantidad de familias que asistía no permitía el libre paso por la vía, las calles cerradas provocaban caos vial y el folclor de los puestos callejeros y los hombres  y mujeres vendiendo grandes sombreros, algodones de dulces, carritos de frutas y banderas entorpecían el paso. Las familias orgullosas se preparaban para ver pasar a los soldados marchando uniformemente con sus bandas de guerra tocando los tambores y trompetas. Los estudiantes esperaban su turno para desfilar por las calles haciendo figuras con listones o levantando motas al aire.

Hoy que prendí el noticiero y vi que más de 80 personas habían muerto en Francia tras ser arrolladas por un camión que paso atropellando a diestra y siniestra a las personas que esperaban ver los fuegos artificiales que celebraban su fiesta nacional. El  lugar se encontraba lleno de familias, niños, adultos, abuelos que esperaban pasar una alegre velada familiar, que deseaban revivir el orgullo que les daba su patria. Durante dos kilómetros a toda velocidad, sobre gente, pavimento y banquetas si hacer diferencia manejo el chofer del autobús hasta ser abatido a balazos por la policía francesa.

Hay 202 heridos más de 50 se encuentran en estado critico. Otra vez la religión sirve de pretexto para cometer ataques contra otros seres humanos. Los Yihadistas se han dado a la tarea de sembrar el terror en Francia, buscando prorrogar esto al resto de los países vecinos como  vimos hace apenas unas semanas con lo que sucedió en el aeropuerto de Bélgica y en Turquía. Inmediatamente las imágenes de lo que sucedió en Niza, Francia me hicieron recordar los desfiles del 16 de septiembre ¿te imaginas el alcance que algo así tendría en México? ¿a donde podrían correr las familias? justo así es como me imagino que se encontraron las familias en Francia.

En Estados Unidos la sangre también ha fluido de forma estrepitosa en Orlando y Dallas las últimas semanas ¿Qué estamos haciendo mal? por qué nuestros hermanos de oriente se han aglutinado para radicalizarse ¿por qué los jóvenes sin importar nacionalidad se les unen? ¿qué estamos haciendo como sociedad para provocar esto? Por qué en mi país México seguimos sin saber que sucedió realmente con los 43 jóvenes asesinados en Ayotzinapa ¿Por que balas volaron en Oaxaca ante las protestas de maestros? ¿Por qué no nos habíamos enterado de las mujeres y niños que fueron asesinados el fin de semana anterior en  Tampico? Lo que vemos en europa es derivado de un odio sembrado generación tras generación por potencias poderosas, por países que invaden otros países más débiles y llegan y rompen con su religión y costumbres para querer imponer las propias con la única finalidad de tener acceso a sus recursos naturales y enriquecerse monetariamente.

No justifico en absoluto lo que sucedió en Francia pero hay que reconocer que su cultura armamentista y saqueadora ha dejado a más madres sin hijos, y a  niños sin padres que los que los terroristas han dejado estos últimos años. Si no lo creen así pregunten a cualquier haitiano cual es su opinión sobre los franceses. A toda acción corresponde una reacción y estamos viendo las consecuencias de no respetar la vida humano, de priorizar el dinero sobre la persona. No solo en Francia, también en México donde la corrupción ha abrazado al país tan fuertemente que en este momento lo esta destripando con la presión de los tentáculos de la mala administración, de las divisiones socio económicas y la falta de oportunidades.

En alguna ocasión asistí a un curso judío de Kabala y nos explicaban con una analogía la creación del mundo. Decían que éramos com una gran vasija de cerámica que había caído al suelo y se había quebrado en mil pedazos. Cada uno de nosotros éramos uno de esos pedazos, que para volver a formar esa vasija estaríamos unidos de nuevo y lo que a mi me afectara, afectaría simultáneamente a los pedazos que había sido desprendidos cerca de donde yo estaba. Eramos un solo ente, un solo ser, que había sido dividido pero al final lo mismo corría dentro de nosotros, las decisiones que yo tomara, las acciones que hiciera se verían reflejadas en el resto de mis pedazos cercanos.

Todo lo que hacemos tiene una consecuencia, para quienes no creen en el kabalismo  no se preocupen nos lo explica la ciencia a través de la tercera ley de Newton: A toda acción corresponde una reacción en igual magnitud y dirección pero de sentido opuesto. Tan fácil como traducir en la vida humana a que todo lo que hagas te será devuelto; tantas cosas buenas como malas.

Todos los seres humanos estamos vinculados, lo que sucede en este país, en el vecino o en el fin del mundo no es problema de los que están allá, es problema de todos, todos somos parte de una sola vasija despedazada. Muchas culturas indígenas lo entendía de esa manera y no solo para las generaciones presentes si no también para los antepasados.

Necesitamos unidad, tolerancia, y sobre todo respeto, necesitamos poner al ser sobre el tener y aunque suene en nuestra mente lógica imposible influir en lo que esta sucediendo en lugares lejanos el poder de la unidad y el respeto viaja entre tiempo y distancia en una forma en que tal vez no podamos entender al igual que sucede con la fe. La esperanza y cambio por un mundo de unidad debe estar presente en cada momento de nuestro día ¿cómo puedo influir? haciendo bien lo que me toca hacer, poner el mayor empeño en mi trabajo, siendo honrado, tomando decisiones correctas que si influyan en la vida de los demás y lo hagan de forma positiva. Mi sincronía positiva tendrán un efecto en las personas que tenga al rededor, y estos se vuelve una cadena que llegará tarde o temprano a las partes más lejanas de la vasija.

La historia de guerras y barbarie no es algo nuevo, es algo que ha estado presente desde el comienzo de la humanidad, nuestro instinto y avaricia nos llevan a olvidar que solo estamos de paso y que nuestra presencia en este mundo es momentánea. Olvidamos muy a menudo que esa vasija es de barro y que al menor de los golpes se hace añicos. Yo quiero que mis piezas cercanas y lejanas se sientan llenas de amor, de respeto y tolerancia. Hoy cambio lo negativo en mi vida por positivo y mando bendiciones a diestra y siniestra para que mis pedazos de vasija cercanos y lejanos puedan sentir el amor y unidad de la humanidad.

Laura Muller Rodríguez

15 de Julio del 2016

Nota. Esto e sun articulo de opinión escrito por nuestra colaboradora Laura Muller.

 

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