Home Durango Peña de vacaciones y nadie explica las alzas

Rubén Cárdenas.

Tras los aumentos de escándalo a las gasolinas y tarifas de energía eléctrica, Enrique Peña Nieto no encontró mejor manera de evadir la indignación social que irse de vacaciones y dejar que su gabinete enfrente la situación, si a eso se le llama enfrentar: el titular de la Secretaría de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, sentenció cínicamente que “los mexicanos deben acostumbrarse a las alzas a las gasolinas y tarifas eléctricas”, mientras que el nuevo director de la Comisión Federal de Electricidad, Jaime Hernández, calculó que sin la reforma energética “los aumentos por consumo de luz serían mayores”.

No podía faltar la opinión del dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, extitular de la CFE, quien no descartó un nuevo “gasolinazo” en el curso de este mismo año. De alguna manera, todos ellos están avalando la posibilidad de nuevos aumentos, algo que ya nadie duda, después de que el propio presidente anunciara en cadena nacional, hace dos años, que durante su mandato no habría gasolinazos ni actuaría como lo hicieron sus antecesores panistas en ese rubro.

Peña Nieto, muy quitado de la pena, anunció en un escueto comunicado: “El presidente suspenderá sus actividades públicas a partir de hoy (martes), con motivo del periodo vacacional. En tanto retoma su agenda de trabajo el próximo lunes 8, se mantendrá al pendiente de los acontecimientos del país y al frente de su responsabilidad nacional”.

Se retira a descansar Peña Nieto de sus afanes, cuando el país está inmerso en una crisis provocada por estos aumentos que nadie explica y simplemente esperan que el pueblo los asuma como un hecho consumado. También está el tema de la violencia, pues se han multiplicado los homicidios dolosos, los secuestros y extorsiones; la cotización del dólar está por encima de los 19 pesos, lo cual no hace vislumbrar un panorama halagüeño para este segundo semestre del año, justo cuando los estudiantes de todos niveles regresan a clases y la erogación es mayor en los hogares.

Ahora bien, es obvio que un mandatario tiene derecho a descansar, a disfrutar con su familia, pero no a esconder la cabeza en un agujero mientras los gobernados deben “apechugar” lo que venga sin una explicación siquiera de por qué se toman esas decisiones o cuándo se pondrá un tope a los aumentos.

Es más, no sólo estos aumentos “cayeron de peso” en todos los sectores, sino que tampoco se ha dicho cuándo se cumplirá el compromiso de bajar los precios de gasolinas, gas, diésel, tarifas eléctricas -justo aquello que acaba de subir- algo que supuestamente ocurriría como consecuencia de la aprobación de las reformas energética y hacendaria.

En cuanto a las declaraciones de los funcionarios que dejó a cargo de la crisis, flaco favor le hacen a su jefe, porque ninguno de ellos mostró ni empatía ni solidaridad con el pueblo; un poco de sencillez no habría estado mal, en vez de decir que nos acostumbremos a los aumentos, como lo hizo Pedro Joaquín Coldwell, alguien que nunca ha conocido la austeridad, sino que es uno de tantos servidores públicos que violentan la Ley 3 de 3, ya que es propietario de varias gasolineras en su natal Quintana Roo y otras de trato directo con la dependencia que encabeza, lo cual evidencia un conflicto de interés, porque desde allí no debe hacer negocios personales.

De Ochoa Reza, ni hablar. Apenas días antes de dejar la dirección de la CFE para aterrizar en la dirigencia nacional priista, ordenó el penúltimo incremento a las tarifas eléctricas y ayer amenazó con que todavía puede venir un alza más en el curso del 2016, con todo y que la Secretaría de Hacienda aseguró lo contrario un día antes. Ni entre ellos se ponen de acuerdo.

Hasta aberrante resulta, por otra parte, la retórica del nuevo titular de la CFE, Jaime Hernández, al tratar de convencer a los ciudadanos de que sin la reforma energética los aumentos serían peores; nada más contradictorio a todo lo que se había sostenido durante los dos primeros años del sexenio.

Con estas declaraciones y la actitud esquiva del presidente, queda claro que este gobierno no tiene respuestas para los problemas de los mexicanos, quienes, muy justificadamente, le seguirán cobrando las facturas en las elecciones del año entrante y en el 2018. El PRI debe empezar a olvidarse de mantenerse en la presidencia de la república; su autoinmolación parece no tener remedio.

ANTES DE IRSE debe rendir cuentas a los duranguenses la empresa que colocó elevadores en diversas obras que últimamente fueron entregadas y resultó que esos elevadores no funcionan; así de sencillo, excepto por dos de los ocho instalados, uno en el bulevar Felipe Pescador, frente al centro comercial y el otro dentro del Museo Villa… EN EL PUENTE de Analco no funciona ninguno de los dos desde hace tiempo; siguen descompuestos los ubicados en el Museo de la Ciudad, Museo del Túnel de Minería y Mirador del Cerro del Calvario, el cual falló desde el mismo día de la inauguración de ese espacio rescatado… ES DE SUPONERSE que todos estos elevadores estuvieron a prueba de tráfico pesado, pero muy pronto dejaron de servir y para su puesta en marcha se requieren ahora muchos recursos, ya que la sola reparación del que se encuentra en el Museo de la Ciudad cuesta 40 mil pesos y nunca se pudo hacer por parte del Instituto Municipal de Arte y Cultura por falta de presupuesto. Tiene la palabra para alusiones personales el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas del Estado, César Guillermo Rodríguez.

Twitter @rubencardenas10

google-site-verification: google280ca0eeb565a7e1.html
A %d blogueros les gusta esto: