Home Programación Lo que hay que oír Violencia doméstica, un grito en silencio.

La violencia doméstica es un problema social cuyas cifras reales aún se desconocen, debido a que es el crimen menos reportado.De acuerdo al informe Cuando pido ayuda: una respuesta pastoral a la violencia doméstica contra la mujer, de los comités de obispos sobre el Matrimonio y la Vida Familiar, y sobre la Mujer en la Sociedad y en la Iglesia, se estima que de tres a cuatro millones de mujeres en Estados Unidos son maltratadas cada año por sus esposos o parejas. Más del 50 por ciento de las mujeres asesinadas en EE.UU. son ultimadas por sus parejas o exparejas.

Estos abusos ocurren en todas las escalas sociales, religiones y culturas; incluso no están limitados a la mujer, el abuso contra niños y niñas también es de grandes proporciones. También se registran casos de abuso de la mujer al hombre, aunque la violencia contra la mujer sigue siendo mayor; de hecho, se estima que un 70 por ciento de las mujeres sufren algún tipo de violencia en su vida.

Los consejeros familiares sugieren que éste es un comportamiento aprendido. En algunos casos, las personas abusadoras y las víctimas crecieron en hogares violentos; los niños que crecen en un hogar violento están potencialmente más inclinados a utilizar la violencia en su vida adulta o aceptarla en sus relaciones sentimentales, porque crecieron en ese ambiente y, por lo tanto, creen que es normal actuar y vivir así.

El ciclo de violencia sólo puede romperse cuando, conscientemente, se toma la decisión de romperlo; para ello, tanto el agresor como la víctima necesitan ayuda, porque el agresor es también una víctima pidiendo auxilio desde su oscuro comportamiento. Aunque para los amigos y la familia es complejo intervenir, lo más responsable es actuar inmediatamente ante cualquier indicio de violencia, pues los resultados del constante abuso podrían ser fatales.

La violencia doméstica es un asunto que nos compete a todos y merece atención y compasión. El abuso en la casa se traduce en violencia en las calles, la escuela (bullying) y el trabajo. En su primer encuentro con los fieles en la plaza de San Pedro, el 1 de enero de 2014, el Papa Francisco comentó: “la paz comienza en casa. ¡Entre nosotros! Después se extiende a toda la humanidad… ¡pero debe comenzar en casa!”. Todos tenemos que ser “constructores de paz”, y “allí donde hay un hombre o una mujer constructores de paz, allí está el Espíritu Santo que les ayuda”.

Fuente: Nuestra Parroquia Enero 2015

Si ustedes es víctima de violencia doméstica comuníquese con Mujeres Latinas en Acción en Chicago, IL en los siguientes números de teléfono:

 773-890-7676

Línea de crisis de violencia doméstica

312-738-5358

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