Home Durango Renato nos espió a todos, se hizo millonario y anda libre

Por Rubén Cárdenas.

“Ese cabr… nos espió a todos”, es la frase que más se escucha en Durango cuando viene a escena el caso de José Renato Meléndez Galván, el “súper asesor” de Modernización del gobierno pasado.

Incluso priístas aseguran haber sido espiados en su vida diaria por este empleado consentido del régimen, quien obviamente se extralimitó en sus funciones y amasó una gran fortuna. Se le atribuye la compra de una importante flotilla de taxis, la propiedad de una empresa que prestaba servicios diversos al gobierno estatal, desde renta de vehículos hasta telefonía y equipos de computación; también se sabe que es dueño de diversos inmuebles en Durango y otros estados, así como de no pocos millones de pesos, que debe atesorar en alguna parte.

“Hasta a mí me espiaron, pues ¿no me traían en redes sociales durante la pasada campaña? quién más iba a ser; ellos fueron”, confió el diputado Luis Enrique Benítez, al referirse a las grabaciones dadas a conocer principalmente en Facebook durante el pasado proceso electoral, en las cuales el entonces candidato del PRI a esta gubernatura, Esteban Villegas, le recriminaba que dejara “de hacerse pen…” y se pusiera a trabajar en la coordinación general de la campaña.

A Meléndez Galván se le identifica como el gran proveedor de toda la información política utilizada en las “campañas negras” del pasado régimen. Por ejemplo, se le adjudican aquellas nueve grabaciones telefónicas atribuidas al entonces senador José Aispuro Torres, acomodadas en un disco compacto que fue repartido una madrugada en todos los medios de comunicación locales, hace unos cuatro años.

El equipo de “sicarios de la información” del pasado régimen se encargó de darle difusión a todo ese material a través de distintos medios, donde fueron “sembrados” analistas sacados de la manga, supuestos columnistas y demás voceros cuya misión fue demeritar a la oposición y ponderar al régimen priísta.

También se le atribuye a Renato Meléndez responsabilidad en la publicación de aquella especie de burdo panfleto donde “se le fueron a la yugular” a ciertos políticos, como el propio José Aispuro, José Ramón Enríquez, Claudia Hernández Espino, Marcos Cruz Martínez, entre otros, hace también unos cuatro años. Es decir, en toda actividad política opositora estuvo la mano de este asesor cibernético; incluso con propios priístas que llegaron a incomodar al grupo en el poder. Se dice que fue artífice para facilitar la detención de priístas que irritaron al gobierno anterior, tanto en la capital del estado, como en la Comarca Lagunera duranguense.

Especialista en la obtención de datos a través de las nuevas tecnologías, Meléndez Galván también se dio a la tarea de borrar las huellas de gran parte del trabajo sucio que realizó, pero fue tan extensa su actividad que no lo logró del todo. Sobre el equipo de espionaje a la empresa italiana Hacking Team no hay mucha información que precise el número de millones de pesos invertidos en la adquisición de ese equipo.

Fuentes cercanas a ese tenebroso asesor gubernamental, sostienen que está desparecido todo ese lote de herramientas para intervenir conversaciones telefónicas, principalmente. Se menciona que en estos meses anteriores al cambio de gobierno, es decir entre junio y agosto, “desaparecieron” del patrimonio estatal diez equipos de espionaje denominados “perros”, con capacidad para intervenir miles de teléfonos entre todos. Cada uno de esos dispositivos deben estar manos de ciertos personajes y podrían estar operando.

El costo de cada uno de esos diez “perros” asciende a miles de dólares y, se asegura, fueron parte de lo comprado a Hacking Team. Como Renato Meléndez tenía “manga ancha” en la Secretaría de Finanzas y Administración, dispuso a su antojo de cuanto quiso. No licitó nunca las compras que realizó y eligió siempre a sus proveedores.

Antes de inaugurarse el Museo Francisco Villa ordenó comprar en la empresa Digytec, S.A. de C.V. equipo diverso de videocámaras y telefonía, que por cierto no opera en la actualidad, cotizado y pagado en cuando menos un 40 por ciento del costo real. Inflar costos fue distintivo en este nefasto empleado del poder. La copia de esta factura obra en manos del autor de esta columna, así como diversas pruebas que hoy, de paso, exhiben la irresponsabilidad y hasta complicidad de la mayoría priísta que negó en el Congreso local investigar todos estos hechos.

Sin embargo, el gobierno del estado tiene ahora la obligación y concretamente la Secretaría General de Gobierno, de investigar tanta impunidad. Durango no puede seguir conociendo tanto abuso sin que haya consecuencias para quienes saquearon el estado y andan libres cual palomas. Basta ya.

Twitter @rubencardenas10

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