Home Durango Ahora siguen la luz y el gas; de plano, “son ingaderas”

Por Rubén Cárdenas. O puede esperar mucha simpatía del pueblo un presidente que promete no subir, sino bajar, las tarifas de electricidad; uno que defiende la reforma energética “como perro” -¿nos suena conocido?- y luego incrementa los combustibles y, por si fuera poco, un presidente que quiere volver a los tiempos antiguos, cuando las amas de casa cocinaban con leña en lugar de gas. Un cilindro de treinta kilos, si es que los dan completos, costará casi quinientos pesos en vez de cuatrocientos y fracción.

Hoy, Enrique Peña Nieto inicia el año con apenas un 23 por ciento de aceptación ciudadana, según las últimas encuestas, el nivel más bajo en la historia de México para un primer mandatario. Nada sorprendente, por cierto, tomando en cuenta este historial de cuatro años, iniciado hace muchos más, como gobernador del Estado de México.

Desde que las encuestas se usan como herramienta de medición en política, en los años ochenta, ningún presidente mexicano había estado en tan bajo nivel de credibilidad como Peña Nieto, pese a que inauguró la época de los mandatarios jóvenes, de los cuales se esperaban grandes cambios. Nunca ha vuelto a ver ese 53 por ciento de aprobación ciudadana del 2013, una cifra mayor a la que registró al inicio de su mandato en el 2012 y, durante los últimos tres años, las mediciones trimestrales han ido a la baja sin freno. Tanto dentro como fuera de México, ya no puede sostener esa imagen de estadista modernizador que tanto ha querido alcanzar, con nulo éxito.

Ningún político que aspire a ser recordado siquiera con respeto puede soltar así las amarras de la economía, al grado de permitir que lo básico aumente de un modo tan escandaloso; ya todos los sectores productivos se apresuraron a decir que no podrán mantener sus precios ni por esta primera quincena, de modo que esa famosa “cascada” engloba, junto con el gas, gasolinas y luz, el pan, azúcar, fruta verdura, lácteos, enlatados, cárnicos y no tardará la tortilla en sumarse a esta desmoralizante lista.

Con todo esto y otras áreas débiles, como la violencia y la corrupción, también la gobernabilidad se encuentra en un inminente riesgo de fractura. Un liderazgo débil permea siempre hacia los niveles inferiores y se nota esa falta de capacidad para tomar con decisión las riendas del país.

De la misma manera, en esa vulnerabilidad personal de Peña, que se trasmite a todo su gabinete, es muy difícil que algún gobierno o empresa extranjera tenga disposición para seguir ofreciendo proyectos viables de inversión o fortalecer la relación bilateral, que represente beneficios para ambos, porque si los recursos sólo se van, como en el caso del petróleo, sí que habrá muchos dispuestos.

Hoy más que nunca, precisamente cuando el momento es tan complicado por esta serie de alzas, los mexicanos debemos ser prudentes, pero actuar con determinación y estrategia para organizarnos como sociedad, sin llamados a la violencia, en estos tiempos cuando parecen caldearse los ánimos por esas medidas tan radicales que afectan a las mayorías.

También toca a los diputados, senadores y gobernadores defender a la sociedad, sacar la cara por ella, si gracias a nuestro voto llegaron a sus cargos y ahora están obligados a realizar el mayor de sus esfuerzos para cambiar el rumbo de las decisiones, dentro de los límites legales que tienen.

De igual manera, los colaboradores directos de Peña Nieto no pueden permanecer omisos ante las manifestaciones que siguen surgiendo con el paso de las horas a lo largo y ancho del territorio nacional. La falta de respuesta, que ya parece una constante en este sexenio, puede ser detonante de una serie de acciones radicales que nos acerquen al peligroso borde de la violencia social.

La responsabilidad para enfrentar este reto es de todos, pero quienes fungen como autoridades deben iniciar la recomposición del camino. Ellos nos deben indicar qué sigue después de aumentar las gasolinas, la luz, el gas y lo demás, porque la escalada de precios fue esta vez el “regalo” de año nuevo para la sociedad mexicana. De plano, “son ingaderas”, por decirlo de la manera más amable.

AYER, MÁS DE 400 transportistas bloquearon la sede de Petróleos Mexicanos en esta ciudad, en protesta por el gasolinazo. Durante la mayor parte del día, miembros de este gremio no permitieron el paso a los automovilistas por el bulevar de la Juventud… TAMBIÉN EN LA Plaza Fundadores, en el centro histórico, ciudadanos independientes se congregaron por tercer día consecutivo para demandar el cese del hostigamiento gubernamental a las clases necesitadas a través de los aumentos en serie. El gasolinazo y los aumentos a la luz eléctrica y gas siguen provocando la unidad de los mexicanos, por lo visto… DESCUENTOS EN EL pago de plaqueo y refrendo ofreció ayer el gobernador José Aispuro Torres a quienes paguen en los primeros tres meses del año y presentó un plan de austeridad para el ejercicio de su gobierno. En tiempos tan adversos en lo económico debe haber consideraciones con los contribuyentes, sin duda.

Twitter @rubencardenas10

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