La Reflexión del Día – Cuaresma Marzo 13

Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús nos cuenta la parábola de los viñadores. Esta es una de las más terribles anticipaciones de la cruz. En el intento final de hacer producir su viña, Dios envía a su Hijo Unigénito, pero incluso Él es rechazado.

¿Cómo estamos ocupándonos de la viña? Hemos recibido mucho de Dios, pero ¿estamos haciendo algo fructífero del mundo? ¿Estamos respondiendo la invitación del Señor con obras de justicia, amor, paz, castidad, y respeto por los demás? ¿O estamos más o menos matando a los mensajeros?

Hay muchas formas de ver la secularidad y el relativismo contemporáneos. Un mundo secularizado es aquél que se ha vuelto intencionalmente sordo a la voz del Espíritu. San Juan Pablo II lo llamó “cultura de la muerte”. Dios, como de costumbre, nos permite sentir los efectos de nuestro pecado.

Ahora bien, nunca debemos leer el Evangelio y terminar deprimidos. El Evangelio es siempre buenas noticias. ¡Dios no nos abandona! Él convierte un signo de derrota en signo de victoria. El mismo a quien rechazamos es quien vuelve a brindarse como fuente de vida.

Reflexionemos: ¿Alguna vez le has dado la espalda a Dios? ¿Cómo fue que Dios te buscó y te trajo de vuelta a Él?

@BishopRobertBarron

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ectura del santo evangelio según san Mateo 21, 33-43, 45-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola:
“Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cayó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.
Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.
Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”».
Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice:
«¿No habéis leído nunca en la Escritura:
“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.
Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.

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