Una buena actitud hace la diferencia

¿Alguna vez te ha pasado que después de que pasa algún problema o situación imprevista piensas «pude haber reaccionado mejor»? ¿O que cuando las cosas no salen como quieres pases todo el día pensando en el problema sintiéndote angustiado? Edith Bravo y Leopoldo Franco nos hablan acerca de como «Una buena actitud hace la diferencia» en el Podcast «La llave del éxito en tu hogar».

¿Qué es tener una buena actitud?

La actitud es la respuesta que nuestro cuerpo de a situaciones que no esperamos y llegan de manera sorpresiva. Es normal que cuando algo altera nuestra vida reaccionemos. La diferencia está en qué tan bien lo hacemos. Debemos recordar que la actitud es una decisión. Nosotros decidimos cómo reaccionar y para lograr tener este control es necesario que seamos conscientes. Que analicemos nuestras reacciones. Es muy fácil mantenernos con una buena actitud cuando las cosas van bien y los eventos inesperados son favorables. Pero cuando las cosas no salen como esperábamos es cuando es importante mantener la calma. Cómo tomamos las cosas puede hacer una gran diferencia en nuestras vidas.

Entonces, ¿una buena actitud es ser positivos todo el tiempo?

No necesariamente. Cuando somos positivos todo el tiempo podemos llegar a evadir nuestras emociones y al final podría ser peor. Tener una buena actitud se trata de hacer lo mejor con lo que tenemos. Reconocer que hay cosas que podemos cambiar y otras que no. Poner nuestro esfuerzo para cambiar lo que se puede y aceptar cuando no hay nada que podemos hacer. La vida nos va a llenar de obstáculos. Habrá algunos que no podremos atravesar y nos cerrarán caminos. Pero nosotros decidimos si nos sentamos a llorar enseguida de ellos, dándonos por vencidos, o buscamos algún otro camino. De nada sirve pensar que todo va a estar bien si no lo acompañamos con acciones. Tenemos que ser realistas. Los cambios no vienen solos. Tenemos que cambiar nosotros.

La influencia de una mala actitud

La influencia de una mala actitud Como ya dijimos no se trata de pensar que todo va a estar bien todo el tiempo, sino de lo que hacemos para que eso suceda. Cuando atravesamos un problema y dejamos que nuestra mente se centre en las emociones negativas, estamos dirigiendo nuestra energía y pensamientos a sentirnos mal. Si esa misma energía y pensamientos los enfocamos en buscar una solución o encontrar otro camino, entonces las cosas van a ser diferentes. Además, todas las emociones negativas tienen un impacto en nuestro ánimo. No está mal sentirlas, al contrario, debemos dejarnos sentir también lo malo. Lo que no es bueno es dejarnos arrastrar por eso. «El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional». Está bien no saber cómo afrontar las cosas o tener una mejor reacción. Hay diferentes lugares y personas a las que podemos acudir para aprender.

Pedir ayuda

La humildad es reconocer que siempre hay campos de nuestra vida que necesitan mejorar, que hay conocimientos que no tenemos y eso no tiene nada de malo. A veces nos cuesta trabajo pedir ayuda porque sentimos que tenemos que hacer todo solos. Pero no es así. Vivimos en una sociedad, nada de lo que hacemos tiene que ser solos. Porque nuestras acciones afectan a los demás y viceversa. La forma en la que reaccionamos es algo que aprendimos a lo largo de nuestra vida. No es tan fácil cambiar como para hacerlo de la noche a la mañana. Pero todos los días son una oportunidad para hacer pequeños ajustes que nos ayuden a mejorar.

¿Cómo puedo empezar?

Te damos algunos tips para que tengas en cuenta:
  • Piensa ¿Qué sabor de boca quiero tener mientras ocurren las cosas?
  • Respira. Siempre que algo te sobrepase, date un momento para respirar y tranquilizarte.
  • Haz todo lo que está en ti. Es necesario poner un esfuerzo para obtener las cosas.
  • Deja ir lo que no puedes cambiar. Intenta no centrarte y poner tu energía en las cosas que no puedes cambiar.
  • Perdona. Debemos aprender a no guardar rencores, tanto a los demás como a nosotros mismos.
  • Busca ser más resiliente. Para mejorar nuestra actitud es necesario desarrollar nuestra capacidad de adaptación.
  • Fija tus metas. No necesitan ser grandes cosas en poco tiempo.
  • Debemos dar pasos para lograr nuestros objetivos. Céntrate en lograr pequeños cambios que en conjunto lleven a un cambio mayor.
  • Hay que salir de la zona de confort. Que se te haga más fácil no esforzarte en mejorar no significa que sea lo mejor para tu vida.
  • Se humilde. Reconocer que no sabemos todo y que siempre podemos mejorar es fundamental.
  • Si te parece muy difícil hacerlo solo, busca ayuda.
Esperamos que hayas encontrado información útil para tu vida. Si es así, recuerda que puedes escuchar el capítulo completo, así como los demás capítulos del Podcast «La llave del éxito en tu hogar». También te invitamos a escuchar los otros Podcasts que tenemos disponibles para ti. Y recuerda: cuando la tormenta llegue tienes la opción de ponerte a llorar o tienes la posibilidad de cobijarte, esperar a que pase y buscar sacar provecho de lo que está sucediendo en la vida. En toda situación siempre hay un aprendizaje.

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