Aprender a soltar

“Soltar no es decir adiós, sino gracias”
– Jorge Schubert –

Las personas somos como agua en un río. Necesitamos mantenernos fluyendo y continuar nuestro camino o nos estancaremos y no lograremos llegar a nuestro destino. A veces dejaremos atrás cosas maravillosas que tenemos que aprender a soltar, sin embargo, lo más importante siempre será el momento en el presente. El lugar y momento en el que nos encontramos ahora. Pues podemos perdernos de cosas aún mejores si nos aferramos a aquello que dejamos atrás.

Muchas veces nos encontramos estancados en nuestras vidas y no entendemos por qué. Tal vez es hora de analizarnos y darnos cuenta qué es lo que nos está deteniendo. La Dra. Blanca Almeida nos habla acerca de “Aprender a soltar“ en este episodio del Podcast “Hablando del alma y sus tropiezos“. Donde nos comenta la importancia de dejar ir el pasado, a las personas, las situaciones y todo lo que ya no pertenece con nosotros.

Aprender a soltar

¿Por qué es tan difícil aprender a soltar?

Es diferente en cada persona. Y dependerá qué es aquello que estamos dejando ir. No es lo mismo renunciar a un empleo que a una persona, a un sentimiento positivo que a uno negativo. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones es el miedo el que nos limita y no nos permite soltar.

En ocasiones nos aferramos a un enojo, por ejemplo, por miedo a parecer débiles. Otras veces nos aterra el cambio. La incertidumbre de no saber qué es lo que viene nos hace aferrarnos a veces a lo que ya conocemos. Aunque sepamos que eso ya no nos pertenece.

Aprender a soltar el pasado

Puede haber dos motivos por los cuales decidimos vivir en el pasado. Uno puede ser porque lo disfrutamos mucho y extrañamos lo que era. Y otro porque nos hirió y nos cuesta superarlo. En el primer caso se entiende que nos cueste dejar ir aquello que nos hizo sentir bien y que disfrutamos. Por ejemplo a algunas personas les cuesta dejar ir la juventud. Porque fue un momento de su vida en el que fueron muy felices. Por ello se aferran a querer ser jóvenes por siempre aunque eso sea imposible.

Otras veces nos aferramos los sentimientos negativos que tuvimos. Por ejemplo existen familias que tuvieron peleas en las que ya ni recuerdan por qué fue el desacuerdo. Pero les cuesta reconocerlo. Sienten que siempre es la otra persona la que tiene que disculparse por lo que pasó Aunque ya no sepan siquiera qué es eso por lo que se enojaron.

Los hubieras, los debí o no debí, están en el pasado. Por más que gastemos el tiempo recordando, no vamos a lograr cambiar lo que hicimos, dijimos, hicieron o nos dijeron. Es más importante pensar qué podemos hacer en el presente. No dejemos que el pasado nos juegue una mala pasada. En el momento en que decidimos hacer o dejar de hacer alguna cosa, pensamos que iba  a ser lo mejor. Hicimos lo que pudimos con las herramientas y el conocimiento que teníamos en el momento. Si en el presente no dio el resultado que esperábamos podemos tomar decisiones para cambiar lo que aún puede ser cambiado y aprender de cualquier error que hayamos cometido.

Cadenas del pasado

No todas las personas son para siempre

En nuestras vidas existen tres clases de personas. Aquellas que estarán con nosotros por un día. Las que estarán para toda la vida. Y las que estarán por una estación. Es importante que aprendamos a distinguirlas y dejemos ir aquellas que ya cumplieron su tiempo con nosotros:

  • Personas que estarán por un día: Son esas personas que conocemos en una tienda, un banco, un viaje. Puede que nos hayan ayudado o nuestra interacción con ellos sea mínima. Tal vez las recordemos o no. Por lo general su paso por nuestras vidas no tiene mayores consecuencias.
  • Personas que estarán para toda la vida: Son esas personas que desde el momento en que las conocemos permanecen con nosotros hasta el momento en que mueren o morimos. Por lo general en esta categoría entran nuestros padres, hermanos, primos, abuelos… En fin, aquellos familiares que son cercanos a nosotros y que salen de nuestra vida únicamente porque su tiempo en este mundo termina. A veces en esta categoría podemos encontrar amigos, nuestra pareja y otras personas especiales que permanecen por siempre.
  • Personas que estarán por una estación: Son aquellas personas que conocemos en la escuela, en el trabajo, los amores de verano. Su estancia en nuestras vidas es temporal. Interactuamos con ellas y tal vez en su momento nos podamos volver muy cercanos. Pero al pasar del tiempo, puede ser por algún evento específico o simplemente porque nos distanciamos, van saliendo poco a poco de nuestras vidas. Estas personas pueden ser maestros que nos enseñen mucho, pero tenemos que aprender a distinguir cuando es momento de aceptar que ya no sean parte de nuestras vidas. A veces nuestra pareja, amigos o alguna persona que pensamos que estaría para siempre resulta estar por una estación. Está bien. Agradezcamos su paso por nuestra vida y continuemos.

¿Por qué es importante aprender a soltar?

Todas las personas y situaciones llegan a nuestra vida para enseñarnos algo. No tengamos miedo al cambio. Nada es permanente. Las personas y nuestro entorno cambian constantemente. Si nos aferramos y no aprendemos a dejar ir no tendremos espacio para recibir cosas nuevas. Cosas que tal vez sean mucho mejores que a lo que nos aferramos. Recordemos que todo aquello que hay que dejar ir es porque ya no nos pertenece.

Esperamos que el tema «Dejar ir» te haya parecido interesante. Te invitamos a escuchar el capítulo completo así como los demás capítulos del Podcast «Hablando del alma y sus tropiezos», con la Dra. Blanca Almeida. Recuerda también que en Radio Claret América tenemos otros Podcasts disponibles para ti. Porque para crecer espiritualmente necesitamos aprender a nutrir nuestra alma.