Desarrollo Emocional

¿Por qué nos convertimos en la amante?

junio 27, 2021 9


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Es difícil comprender una situación por la que nunca hemos pasado. Por eso a veces juzgamos y somos duras con las personas que cometen errores que creemos que nosotros jamás cometeríamos. En el capítulo “¿Por qué nos convertimos en la amante?”. Del Podcast “Hablando del alma y sus tropiezos”, la Dra. Blanca Almeida nos habla acerca de las situaciones por las cuales las mujeres aceptamos ser amantes. 

¿Por qué nos convertimos en la amante?

Cuando nos convertimos en la amante…

Existen dos posibles situaciones en las que nos convertimos en amantes:

  • Cuando ignoramos que la persona tiene un compromiso. A veces pasa que salimos con una persona, que nos gusta, nos trata bien. Y después de un tiempo, cuando ya tenemos sentimientos por esa persona, descubrimos que no es libre. Ya sea que esté casado o viva con otra persona.
  • Cuando sabemos desde el comienzo que estamos siendo amantes. Otras veces, desde el comienzo sabemos que la otra persona tiene un compromiso con otra mujer y que nos estamos convirtiendo en la otra.

En cualquiera de los dos casos, lo peor es convertirte en la amante queriendo ser la principal. Todos queremos sentirnos amados y sentir que somos prioridad de la persona a quien amamos. Sin embargo cuando aceptamos, por cualquier motivo, el papel de amante, nos convertimos en la segunda opción.

Al comienzo

Sin importar si desde el inicio sabíamos o no, si aceptamos continuar como las amantes puede que al comenzar la relación todo parezca perfecto o hasta interesante. Comienzan esas escapadas, hay adrenalina, sentimos que esa persona prefiere estar con nosotras nada más. Siempre con la ilusión de que, en algún momento, pordremos llegar a un primer lugar. 

¿Qué somos?

Pero al pasar el tiempo pueden comenzar las dudas. Los celos que aunque creamos que no tenemos derecho a sentir, están ahí. El ser humano necesita saber dónde está parado. Donde pertenece y donde no. Sobre todo la mujer. 

Y es entonces que comenzamos a hacer esta pregunta. Sabemos qué somos; nos convertimos en la amante. Pero si el hombre nos dice “somos amantes” seguramente nos molestaremos. Entonces por lo general el hombre nos dice esa historia trillada que hemos escuchado mil veces. Que vive con su esposa pero no se llevan bien. Que ella no lo entiende, que no lo trata bien, que sólo sigue con ella por sus hijos, etc. 

Cuando esto sucede la mujer comienza a engancharse y creer que pronto este hombre va a salir.Nos sale instinto maternal de cuidar a este hombre al que le están haciendo un mal en su casa. Él hace la promesa de que ya pronto va a dejar a la otra persona y decidimos creerlo.

¿Por qué es tan difícil alejarnos?

Una vez que ya estamos muy involucradas emocionalmente, se vuelve cada vez más difícil alejarse. Porque queremos creer lo que nos dice. Porque deseamos que llegue por fin el momento en que nos volvamos la prioridad.

Además el problema no es que nos trate mal. Por el contrario, el problema es que nos trata bien. Los mejores momentos los pasamos juntos. Tal vez hay viajes, restaurantes caros, regalos, pasarla en hoteles… Se crea un mundo privado donde se juran amor eterno, empiezan a creer que son almas gemelas y que al final estarán juntos. 

Otro de los factores que influye es que nos creamos esta idea de que entre más problemático es el amor y más obstáculos tenemos que sortear, más vale la pena. FALSO. Entre más problemático es el amor, sólo significa que es menos viable.

El hombre engaña y las mujeres nos engañamos 

Hombre mentiroso
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Pensamos que si le damos todo aquello que su mujer no le da, entonces va a decidir quedarse con nosotras. No vemos el error en esta lógica. Que es que estamos premiando a un hombre que le está siendo infiel a otra mujer. 

Las discusiones

Siempre, eventualmente, llega ese punto en el que tenemos que enfrentarnos con la realidad. Darnos cuenta que este hombre, a final de cuentas, todas las noches duerme con su mujer. Y cuando esta realidad aparece, ese mundo privado se empieza a caer.

Pues nos damos cuenta de eso que siempre intentamos ignorar; que él tiene una familia y a esa familia le da prioridad. Y es cuando nos damos cuenta que estamos en una segunda posición. En ese momento empieza un círculo en el que le comenzamos a reclamar y entonces nos “contenta” de nuevo con flores o regalos. Volvemos de nuevo a creer que ese hombre es maravilloso y que nunca encontraremos a nadie que nos ame como él. Así pueden pasar años, con este círculo vicioso de rompimientos y reconciliaciones.

Cuando llegan hijos de por medio

Y entonces muchas veces sucede que queremos ser madres. Pero él no va a ser un  papá de tiempo completo. Lo sabemos. Pero no dejamos de desearlo. Y nos convencemos de que va a ser mejor. Nuestra propia mente e ilusiones se vuelve uno de los principales motivos de por qué nos convertimos en la amante.

Con las ganas de tener esta familia, queriendo ser felices, tenemos un hijo creyendo que vamos a llegar a ser el primer lugar y que él va a dejar a su esposa. Porque ahora no sólo nosotras somos el motivo. Ahora también hay un hijo por el cual va a tomar la decisión.

El tiempo pasa

Y después, esta esperanza de que con el hijo él iba a dejar a su familia no pasa. Nuestro hijo tiene un papá de ratos. Pero lo ama, lo trata bien y creemos que tenemos que quedarnos con el padre de nuestro hijo porque nadie más como él va a querer al niño. Pasan los años, pero nunca somos felices. Porque deseamos algo que nunca vamos a lograr tener. Que ese hombre nunca nos va a dar. 

Si comienzan los reclamos

Si comenzamos a quejarnos mucho, él comienza a decir que estamos locas, que cada vez tenemos un temperamento más fuerte, que somos intolerantes. Y es así. Tal vez con el pasar de los años nos hemos vuelto intolerantes. Pero la intolerancia se da porque estamos en una situación donde no somos completamente felices. Porque no tenemos el lugar que deseamos.

Además de esto, tal vez nos damos cuenta que nuestros hijos están aprendiendo a normalizar una vida que no queremos para ellos. No queremos que nuestra hija crezca después y se convierta en la amante. La amamos y queremos que ella siempre sea la principal prioridad. Pero no se lo mostramos con el ejemplo. 

O tenemos un hijo y no queremos que en el futuro él vaya a tener dos familias. Pero cómo podemos decirle que eso está mal si es con lo que ha crecido. Es lo que le hemos mostrado como algo normal. Podríamos decirlo, pero estaríamos siendo incoherentes. Porque nosotras lo aceptamos. Aún si nos quejamos. Si decidimos quedarnos, es porque lo estamos aceptando.

Cuando caemos en cuenta

Si somos la amante y durante años nos ha prometido que va a dejar a su esposa ya está más que claro que no va a hacerlo. No la va a dejar. En esta posición nos vamos a quedar. Y entonces, cuando llegamos a este punto, nos topamos con que sólo hay dos opciones. Tenemos dos salidas. 

La primera es quitarnos la venda de los ojos. Dejar de esperar lo que no va a llegar. Aceptarlo y decidir disfrutar lo que sea que pueda darnos. Ser felices con lo que hemos decidido.

Y si no podemos aceptarlo y lo que queremos es ser la prioridad de alguien. Entonces es evidente que no será a su lado. Entonces podemos decirle que cuando deje a su mujer, nos busque. Intentará convencernos que lo va a hacer, pero entonces, si de verdad va a hacerlo, que nos busque cuando lo haga. Ahí sólo pueden pasar dos cosas; o termina la relación y no volvemos a saber de él, o efectivamente la deja. 

Y entonces…

En cualquiera de los casos debemos saber que va a haber consecuencias. Ninguno de los dos caminos va a ser fácil. Si no nos busca porque comenzaremos un proceso de duelo por esa relación que terminó. Y si nos busca porque seremos señaladas, tal vez calumniadas, recibiremos ataques, etc. Pero la vida que tenemos, se basa en las decisiones que tomamos. ¿Qué decisión quieres tomar tú?

Esperamos que hayas encontrado información útil. Te invitamos a que escuches el capítulo «¿Por qué nos convertimos en la amante?» completo y te recordamos que tenemos muchos otros Podcasts disponibles para ti. Porque aún las pequeñas decisiones pueden tener grandes impactos en nuestra vida.

Psicoterapeuta Blanca Almeida
Psicoterapeuta Blanca Almeida

Blanca Almeida es psicoterapeuta individual, familiar y de pareja. Cuenta con más de 20 años de experiencia. Se ha dedicado a estudiar el comportamiento y quehacer humano; su pensamiento , emociones, interacciones sociales, personalidades , miedos, obstáculos así cómo los amores y desamores. Dicho conocimiento le permite ofrecer terapias cortas, concisas y efectivas. 
Ofrece terapias en consultorio y virtuales por zoom.

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