Reflexión del Evangelio, Domingo 23 de Enero 2022

Reflexión del Evangelio, Domingo 23 de Enero 2022

3er Domingo de Tiempo Ordinario / 3rd Sunday of Ordinary Time

Por el Padre Tony Díaz, cmf

En el evangelio de Lucas de este domingo Jesus nos presenta la declaración de su misión. Jesús toma esta declaración del profeta Isaías y se la aplica a sí mismo. Esta declaración está compuesta de tres partes: la primera parte nos dice cómo Jesús se entiende a sí mismo: llamado y escogido por Dios, “Él espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido.” Los reyes eran ungidos; recordamos la unción de Saúl y David. La palabra “Cristo” (griego) y “Mesías” (hebreo) significan “ungido”. Por esto, Jesús el Cristo (o el Mesías) es el Ungido, el Rey. Él se ve y se entiende a sí mismo en relación con el Padre. Jesús nunca se apunta o se proclama a sí mismo como la fuente y contenido de su proclamación; el siempre apunta hacia Dios, de donde recibe su identidad, autoridad, y Espíritu.

La segunda parte nos dice a quién Jesús es enviado: a los pobres, prisioneros, ciegos y oprimidos. El evangelio de Lucas nos dice que los pobres son los desposeídos, los que no tienen poder, los hambrientos. En la mentalidad del pueblo de la biblia no tener poder, ser desposeído y hambriento es ser olvidado y desfavorecido por Dios. Lo mismo se dice del prisionero, ciego y oprimido. En contraste, tener poder, riquezas y ser importante significa que la persona es bendecida y favorecida por Dios. Esta forma de pensar es rechazada por Jesús en su declaración. Dios hace una opción preferencial por los pobres, prisioneros, ciegos y oprimidos porque no tienen nada que los justifique. La pobreza (aún de espíritu), prisión, ceguera, y opresión no son realidades para aspirar, ni siquiera figurativamente. En relación con Dios todos somos pobres, prisioneros, ciegos y necesitados. Este es el mensaje central de Jesús: todos estamos necesitados de salvación, sanación y liberación. Imitar a Dios en atender la realidad concreta del pobre, prisionero, ciego y oprimido es entrar en hermandad y solidaridad con ellos; es lo que Dios ha hecho con nosotros en Cristo.

La tercera parte nos dice él “porque” de la misión de Jesús: “proclamar el año de gracia del Señor”. El año de gracia del Señor hace referencia al Año del Jubileo. El jubileo se celebraba cada 50 años. La palabra “jubileo” hace referencia al cuerno de carnero que era utilizado como trompeta por los sacerdotes judíos. En el año del jubileo las deudas eran perdonadas, se daba la libertad a prisioneros, y la esclavitud perpetua se cancelaba. La Buena Nueva de Jesús hace del jubileo la realidad para todos aquellos que se identifiquen con la visión del Reino, particularmente los más vulnerables; los más olvidados e ignorados por la sociedad y el mundo. La Buena Nueva de Jesús nos empareja a todos: todos estamos necesitados de redención, sanación y reconciliación. Cuando despierto a mi realidad de mi pecado, esclavitud, ceguera y dureza de corazón reconozco mi necesidad de Dios, mi necesidad de redención y salvación. Por esta razón Jesús comenzó su misión con el llamado al arrepentimiento y conversión. La persona que no reconoce su necesidad de sanación, conversión y reconciliación no tiene necesidad de Dios. ¿Y quién de nosotros puede admitir esto?

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In this Sunday’s gospel from Luke, Jesus gives us his mission statement. Jesus takes this mission statement from the prophet Isaiah and applies it to himself. The mission statement is composed of three parts: The first part tells us how Jesus understands himself: called and chosen by God, “He has anointed me”. Kings were anointed; recall the anointing of Saul and David. The word “Christ” (Greek) and “Messiah” (Hebrew) mean “anointed”. Therefore, Jesus the Christ (or the Messiah) is the anointed One, the King. He sees and understands himself in relationship to God the Father. Jesus never points to himself as the source and content of his proclamation; he always points to God from whom he received his identity, authority, and Spirit.

The Second part tells us to whom Jesus was sent: the poor, imprisoned, blind and the oppressed. The gospel of Luke tells us that the poor are the powerless, dispossessed, and hungry. In the mind of the people of the Bible to be powerless, dispossessed and hungry is to be forgotten and not favored by God. The same goes for the prisoner, blind and oppressed. In contrast, to have power, riches and importance meant that such a person had been blessed and favored by God. This way of thinking is rejected in Jesus’ mission statement. God makes a preferential option for the poor because they have nothing to stand on; nothing that justifies them. Poverty (even of spirit), imprisonment, blindness and oppression are not things to aspire to literally or figuratively. In relationship to God, we are all poor, in need, blind and in slavery. This is the heart of Jesus’ message: we are all in need of salvation, healing, and liberation. By imitating God in attending to the concrete experiences of the poor, imprisoned, blind, and oppressed we enter into kinship and solidarity with them; this is what God has done with us in Christ.

The third part of the mission statement gives us the “why” of Jesus’ mission: “to proclaim a year acceptable to the Lord.” A year acceptable to the Lord refers to the Jubilee Year. The Jubilee Year was celebrated every 50 years. The word “jubilee” refers to a Ram’s horn that served as a trumpet used by Jewish priests. In the Jubilee Year debts were forgiven, liberty was granted, and the bondage of slavery was cancelled. The Good News of Jesus makes the Jubilee Year the reality for all those who identify with the vision of the Kingdom, particularly the most vulnerable; the most forgotten and ignored by society and the world. The Good News of Jesus levels the playing field: we are all in need of redemption, healing, and reconciliation. When I awaken to my reality of poverty, slavery, blindness, and hardness of heart, I recognize my need of God, my need for redemption and salvation. For this reason, Jesus began his mission with the call to repentance and conversion. The person who does not see his or her need for healing, conversion and reconciliation has no need of God. And who can admit to this?

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