¿Se puede cambiar a las personas?

¿Se puede cambiar a las personas?

«Es más fácil cambiar de persona que esperar a que una persona cambie». Si es así, ¿por qué queremos hacer que los demás cambien? La Dra. Lucy Serrano nos habla de esto. En el capítulo «Intentos de cambiar a los demás» del Podcast «Solo para ti».  La Dra. nos dice que hay dos motivos por los que queremos cambiar a las personas. El primero es porque buscamos que mejoren. Y el segundo, porque algo en ellos nos enoja. Pero, ¿en verdad se puede cambiar a las personas? Y casi siempre lo intentamos con nuestros hijos y nuestra pareja.

¿Cómo trato de cambiar a las personas?

Es común que tratemos las mismas cosas. ¿Cuáles son y por qué no funcionan?

La repetición para cambiar a las personas

A veces intentamos decir una y otra vez las cosas. Tal vez a la milésima funcione, ¿no? Pues por lo general no. Si una persona no te hizo caso a la segunda, es difícil que lo haga 998 veces después. Por el contrario llega al punto en el que empieza a pasar por alto lo que decimos. Es cansado para los dos y por eso no sirve. Si esa persona no quiere hacer algo, no lo va a hacer aunque lo repitamos.

Usar súplicas y ruegos

Hacemos esto tratando de que sientan pena por nosotros y cedan. Pero igual que repetir mil veces lo mismo, rogar tampoco sirve. Porque cambiar no es fácil. Y si ese alguien no se ha dado cuenta de que necesita cambiar puede pensar que estamos exagerando.

¿Sirven los regaños para cambiar a las personas?

Entonces si no funciona por las buenas tendrá que ser por las malas ¿no? Pues no. Cuando regañamos a alguien le hacemos sentir que sabemos mejor que ellos. Les quitamos libertad y puede romper la relación. Tal vez pueda funcionar a veces con los hijos, porque somos su figura de autoridad. Pero nunca con nuestra pareja. Y al contrario puede romper la relación. Regañar

Intentar con razonamientos lógicos

Otras veces intentamos con hechos. ¿Por qué si es lógico no funciona? Porque ese es nuestro punto de vista. Aunque sean cosas ciertas, las decimos desde nuestra forma de entender la vida. Olvidamos que hablamos con otra persona diferente a nosotros. Y puede que metamos miedos y culpas en lugar de lograr un cambio.

Las amenazas

Otra forma común es amenazar. En ocasiones lo hacemos creyendo que si le ponemos en una balanza cambiar o perder algo, esa persona hará lo que queremos. Pero si una persona no quiere cambiar no lo hará. Por el contrario pensará que quien está haciendo mal es quien condiciona.

Usando el chantaje

El chantaje es algo entre los ruegos y súplicas y las amenazas. Intentamos hacer sentir mal a la otra persona para que cambie. Puede que le digamos lo mal que nos hace sentir, lo mucho que nos afecta. Y puede que logremos hacer que esa persona se sienta mal. Pero el cambio, si es que pasa, será temporal.

El uso de la presión grupal

Otra forma que utilizamos a veces es buscar la ayuda de otras personas que piensan lo mismo que nosotros. Y que entre todos presionemos a esa persona para que cambie. Al igual que con el chantaje puede que la persona se sienta mal, pero de nuevo; una persona solo cambia cuando quiere hacerlo.

¿Qué prefieres tener la razón o hacer cosas que funcionen?

En conclusión, ninguna de las técnicas funciona, porque en ninguna hay iniciativa de la persona para cambiar. Y el cambio sólo se logra en uno mismo. Es una responsabilidad personal. Incluso si llevamos a esa persona a terapia, sin disposición no va a servir de nada. Necesitamos querer. Esforzarnos en trabajar en nosotros mismos. Pretender cambiar a una persona es una falta de respeto hacia ella.

¿Entonces qué hago?

Si se trata de tus hijos puedes buscar motivarlos. Si logramos que nuestros hijos quieran mejorar, ellos mismos buscarán su cambio. Sé paciente y entiende que ese cambio no siempre será lo que tú deseabas, pero si es para mejorar, entonces van por el camino correcto. Cuando se trata de nuestra pareja también podemos motivarla. Pero se vuelve un poco más difícil porque ya son personas con un contexto distinto a nosotros. Con una personalidad formada. Muchas veces cuando quieres que tu pareja cambie, quien ya cambió fuiste tú. Puede que se encuentren en una etapa en la que ya no coinciden, ¿pero siempre fue así? ¿o tú cambiaste y ya no encajan? Intentar que tu pareja cambie te lleva a la codependencia, a la frustración, a descuidar tu propia vida. Valora qué quieres hacia donde te diriges cuales son tus metas cuales son tus ambiciones. Si la persona que está a tu lado no las comparte, dedícate a ti. A las cosas que a ti te interesan. De manera respetuosa puedes compartir tus intereses, pero no forzarlos, ni menospreciar. Y entonces si las incompatibilidades son más que las cosas en común, habrá que valorar qué pueden hacer juntos o si es mejor tomar caminos separados. Esperamos que hayas encontrado información que te ayude a reflexionar. Recuerda que puedes escuchar el capítulo completo y también que tenemos muchos otros Podcasts para ti. Porque en la única persona en quien podemos trabajar es en nosotros mismos.
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