Solemnidad de la Santisima Trinidad / Solemnity of the Most Holy Trinity

Solemnidad de la Santisima Trinidad / Solemnity of the Most Holy Trinity

De acuerdo con Santo Tomas de Aquino, lo que decimos que Dios no es, (via negativa) es preferible a lo que decimos que Dios es (via positiva). Cualquier intento de hablar o describir a Dios siempre queda corto de su esencia. Nuestro lenguaje, símbolos, e imágenes siempre serán inadecuados para captar, describir o definir la naturaleza de Dios. ¿Qué podemos decir entonces de Dios? ¡Mucho! Pero todo lo que digamos siempre tiene que estar calificado con la afirmación de que Dios no es lo que decimos o describimos de Él. Todo lo que podamos decir siempre, siempre son solamente pobres acercamientos a la realidad de Dios. Esto es algo que nos tenemos que recordar constantemente, puesto que sufrimos de una gran tentación y terrible ilusión de querer reducir a Dios a nuestro lenguaje, símbolos, e imágenes. Sin embargo, reconociendo esto, no podemos dejar de hablar y de esforzarnos en dar expresión a aquello que nos mueve y nos atrae en lo más profundo de nuestro ser.

En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Empezamos y terminamos toda reunión, evento, oración, y momentos litúrgicos con la invocación a la Santísima Trinidad. Dios decidió revelarse a sí mismo de esta manera: como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Hay muchos otros nombres y títulos con los cuales Dios se ha revelado en la Sagrada Escritura, pero este trío de nombres y personas son los que predominan en el Nuevo Testamento. No es algo que la iglesia ha creado o inventado. La imagen del Padre que Jesus nos comparte es la de un Padre amoroso y compasivo. Es un Padre con quien se puede tener cercanía, intimidad y confianza. Tanta intimidad y confianza tiene Jesús con Dios Padre que le llama “Abba”, (Papá). No hay otra religión que hable de Dios en tan tierna e íntima manera. El Hijo es la encarnación y el espejo brillante del Padre. Tan grande es el amor de Dios por su creación que se hace uno con nosotros para revelar la profundidad de su amor y hasta donde está dispuesto a ir para salvar a sus hijos/as. El Espíritu, fruto de la relación entre el Padre y el Hijo; fuente de vida para todos aquellos que creen que Jesus es el Hijo enviado por el Padre. Tres personas distintas, un solo Dios.

De la misma manera que nuestra relación con nuestros padres es diferente que la relación con nuestros hermanos; también la relación con el Espíritu es diferente. La relación con nuestros padres está basada en respeto, reverencia y amor. Para algunos, quizás, sus relaciones difíciles con sus padres les dificulta acercarse a Dios como Padre. En este caso, el Hijo (como hermano, amigo, compañero, Señor, o Mesías) puede ser nuestra conexión con Dios Padre. Así como Jesús buscaba y se rodeaba de pecadores él puede acercarnos a Dios. Y si ni el Padre o el Hijo son capaces de acercarnos a Dios, entonces, el Espíritu Santo puede hacer lo que el Padre y el Hijo no pueden hacer. El Espíritu Santo que inspira, consola y guía es la misma esencia de Dios. ¡Viva la Santísima Trinidad! La Santísima Trinidad es la creatividad de Dios que busca atraernos a Él. En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.

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According to St. Thomas Aquinas what we say that God is not (via negativa) is preferable to what we say God is (via positiva). All attempts to speak or describe God will always fall short of his essence. Our language, symbols and images of God will always be inadequate in capturing, describing, or defining the nature of God. So, is there anything we can say about God? Yes, much! However, all that we say will always have to be qualified with the affirmation that what we say or describe about God is not God. Any and everything we say about God will always, always be a poor approximation to the reality of God. This is something that we must remind ourselves constantly because we suffer from great temptations and illusions to want to reduce God to our language, symbols, and images. Nevertheless, taking ownership of this illusion, we cannot stop ourselves from speaking and striving to give expression to that experience that attracts and moves us in the deepest part of our being.

In the name of the Father, the Son, and the Holy Spirit. We begin and end every gathering, event, prayer, and liturgical moments with the invocation to the Holy Trinity. God chose to reveal Godself in this way: As Father, as Son and as Holy Spirit. There are many other names and titles that God has chosen to reveal Himself in the scriptures, but this trinity of names and persons is the dominant revelation in the New Testament. This is not something that the church has created or invented. The image of the Father that Jesus shares with us is of a loving and compassionate father. He is a Father with whom we can experience closeness, intimacy, and trust. So much intimacy and trust did Jesus experience with the Father that he called him “Abba”, (Papa, Dad). No other religion speaks of God in this tender and intimate manner. The Son is the incarnation and shining mirror of the Father. So profound is God’s love for creation that He chose to become one with us to reveal the depth of his love and to the extent he was willing to go to save us from ourselves. The Holy Spirit, fruit of the relationship between the Father and the Son, is the source of life for those who believe that Jesus is the Son sent by the Father. Three distinct persons, one God.

In the same way that we relate to our parents differently than with our brothers and sisters; we also relate differently with the Spirit. With our parents there is a sense of respect, awe and love. For some however, their difficult relationship with their parents might make it difficult to relate to God as Father. In this case, the Son (my brother, friend, companion, Lord, Messiah) may become our link to God. As Jesus sought and surrounded himself with sinners, he can also bring us closer to God. And if neither the Father and Son can bring us closer to the divine, perhaps the Holy Spirit can do what the Father and Son are unable to accomplish. The Holy Spirit that inspires, consoles and guides is the same Oneness of God. Long live the Holy Trinity! The Holy Trinity is God’s creativity in drawing us closer to Him! In the name of the Father, the Son, and the Holy Spirit.

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