Desarrollo Emocional

El poder del lenguaje. La lengua como instrumento.

febrero 4, 2021 35


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Existen diferentes tipos de lenguaje en nosotros. Estos pueden construir o destruir. Diseñamos, construimos nuestro futuro, nos fijamos metas, acercamos o alejamos personas, a través del lenguaje. Todo lo que decimos es importante. Sin embargo la mayoría de las veces no somos conscientes de eso. Por eso la Coach de vida Norma Lua junto con su invitada especial Nancy Heredia, nos hablan de ello en el Podcast «Escucha la voz de tu alma» en el capítulo «El poder del lenguaje».

El poder del lenguaje; lo que declaramos, somos

El lenguaje es TODA forma en que nos comunicamos. Existen muchos tipos; oral, escrito, corporal, icónico… Y cada uno de estos puede ser descriptivo, de juicio, reflexivo, declarativo, etcétera. Solemos utilizarlo sin darnos cuenta qué clase de lenguaje estamos usando. Pero ya sea corporalmente, por escrito o hablando, lo usamos todo el tiempo.

Es principalmente en el lenguaje declarativo donde acostumbramos decir cosas que pueden afectar nuestra vida. Por ejemplo; no es lo mismo reflexionar acerca de los errores que hemos cometido a lo largo del año con afán de aprender de ellos. Que declarar que somos inútiles o ineptos por habernos equivocado. Sabemos que todos cometen errores. Y que las equivocaciones son la base para poder mejorar. Entonces ¿por qué insultarnos por tener la oportunidad de aprender? Si constantemente nos repetimos estas declaraciones, llegará el momento en que nos sentiremos incapaces de lograr las cosas. Así de grande es el poder del lenguaje.

La lengua como instrumento de poder

Desde que somos pequeños y empezamos a comunicarnos, comienzan nuestros tipos de lenguaje. Aprendemos de nuestros padres palabras, gestos, ademanes, etc. Todo eso va conformando nuestro propio lenguaje. Conforme pasa el tiempo continuamos utilizándolo, pero no nos damos cuenta qué tanto efecto tiene en nuestra vida. No somos conscientes que mucho de lo que hacemos de adultos se basa en lo que hemos declarado desde niños. Porque todas las cosas que hemos dicho, y nos han dicho, desde niños afectan nuestra vida adulta.

Por ejemplo: Si naciste en una familia donde el dinero escaseaba, aprendiste a decir cosas como que «el dinero es malo», «el dinero nunca alcanza», «el dinero causa problemas», etcétera. Y esas cosas las has seguido repitiendo a lo largo de tu vida. Entonces te encuentras en tu vida adulta y efectivamente el dinero no te alcanza, te causa problemas y puedes verlo como algo malo. Sin darte cuenta las declaraciones que alguna vez hiciste afectan tu economía.

El miedo al no

El miedo al no

Una cosa muy común que nos pasa a la mayoría es que conforme crecemos comenzamos a tenerle miedo al rechazo. Cuando somos niños solemos preguntar y decir lo que queremos sin pensar en si los demás nos van a rechazar. Pero conforme pasa el tiempo y por el deseo natural de ser aceptados, comenzamos a dudar por miedo a que nos digan que no. Entendemos entonces el poder del lenguaje de los demás en nosotros.

Cada palabra que decimos, y que nos dicen, viene de una serie de pensamientos propios y, al mismo tiempo, desata otra serie de pensamientos. Si tú propones una idea, viene de lo que sabes que puedes hacer, de lo que has investigado o visto que han hecho otros, viene de algo que crees poder lograr. Al mismo tiempo, las otras personas al escuchar tu idea han visto, vivido o investigado cosas diferentes. Por eso mismo puede que encuentres una negativa; cada uno tiene su propia razón.

Eso no significa que tu propósito sea malo, sólo que está basado en un punto de vista diferente. En lugar de entender eso, solemos tomar el rechazo de la otra persona como un freno a nuestros deseos y decidimos no intentar. Con el paso del tiempo empezamos a dejar de proponer por completo, porque asumimos que nos van a decir que no. Pero recuerda; después de 5 no, hay un sí.

Declaraciones de promesa

Cuantas veces en nuestra vida utilizamos la palabra “tratar”. Voy a tratar de ir a la fiesta, voy a tratar de bajar de peso, voy a tratar de hacer la tarea… De alguna forma nos justificamos por adelantado de no hacer las cosas. Es importante que con nuestras palabras demostremos un compromiso. Y es que a veces también nos da miedo el no cuando se trata de decirlo nosotros, nos da pena. Pero tenemos que decidir ¿lo voy a hacer o no lo voy a hacer? De esta forma hacemos un compromiso tanto con nosotros mismos como con las demás personas. De esa forma recordamos qué tanto valor le damos a nuestra palabra.

Debemos recordar siempre que las palabras que utilizamos son importantes. Nos crean un compromiso. Abren proyectos. Nos invitan. Por ellas sabemos cuando vamos a empezar. Dependiendo el valor que le damos a nuestro lenguaje nos ponemos un plan; cuándo lo voy a hacer, cómo, con quien. Y al mismo tiempo, es importante cumplir lo que decimos. No solo para generar confianza para los demás, sino también en nosotros mismos. Mientras más compromisos cumplimos, más seguridad generamos, exterior e interior.

Qué debo recordar al intentar cambiar mi lenguaje

  • Primero que nada es importante recordar que siempre podemos pedir ayuda.
  • Que al iniciar, para acostumbrarnos, intentemos con compromisos a corto tiempo y vayamos renovando compromisos.
  • Trabajar poco a poco, sin exigirnos grandes cambios de un día a otro.
  • Estamos en un proceso de cambio y esto es continuo.
  • Ser felices, dejar que fluyan las cosas.
  • Confiar en el proceso.
  • Todo lo que sucede es por un bien mayor.

Si encontraste herramientas útiles, te invitamos a que escuches el capítulo completo «El poder del lenguaje» con Norma Lua en «Escucha la voz de tu alma» y los demás Podcast que tenemos disponibles para ti en Radio Claret América. Porque el crecimiento personal es trabajo de todos los días.

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