¿Por qué es importante la obediencia?

¿Por qué es importante la obediencia?

“La obediencia es la madre del éxito”. Eso escribió el dramaturgo griego Esquilo hace miles de años. Y siglos después seguimos preguntándonos ¿por qué es importante? Por eso Edith Bravo y Leopoldo Franco nos hablan al respecto en el capítulo “¿Por qué es importante la obediencia?” en el Podcast “La llave del éxito en tu hogar”.

Donde nos platican acerca de qué es este valor, cómo aprendemos a ponerlo en práctica y la importancia de seguirlo en nuestra vida diaria. Así como las consecuencias que podemos enfrentar si decidimos dejarlo de lado. Si ten interesa aprender más, te invitamos a continuar leyendo.

¿Qué es la obediencia?

Muchas personas creen que ser obediente significa hacer ciegamente todo lo que alguien nos dice. Sin embargo no es así. La obediencia es la oportunidad que tenemos de aceptar que en cada lugar en el que estemos siempre va a haber leyes, reglas, valores o normas para facilitar la convivencia. Esta serie de normas a seguir fueron establecidas previamente y están pensadas para mantener la paz entre todos y evitar problemas.

Cuando yo acepto eso, lo único que me corresponde es seguir y cumplir esas normas, leyes o valores. Que fueron creadas para la buena relación de las personas, para una convivencia agradable. Esto nos ayuda  a entender que para ser parte de un grupo a veces tendremos que hacer cosas que no queremos y dejar de hacer cosas que quisiéramos. En todo lugar existen normas a las que tenemos que atenernos. Nos ayudan a mantener la paz entre los individuos y median las diferencias que podemos tener entre nosotros.

Aprendemos la obediencia en la niñez

Al igual que la mayoría de las cosas que nos ayudan a desenvolvernos sanamente como adultos en la sociedad, la obediencia la aprendemos en el hogar cuando somos pequeños. Es ahí donde aprendemos que siempre hay alguien a cargo y que debemos respetar a esa persona. Ya sean nuestros padres, abuelos, tíos, cuidadores, etc. De la misma forma aprendemos que no podemos hacer todo lo que queremos, cuando queremos. Y que el motivo para seguir reglas es para no hacer cosas que nos afecten a nosotros mismos o a los demás.

Por eso es tan importante que las personas que tenemos hijos seamos firmes con ellos. No se trata de ordenarles siempre y esperar que hagan todo lo que les decimos sin saber por qué lo hacen. Eso sólo crearía personas serviles que no saben distinguir si lo que están haciendo es para un bien o no. Debemos explicarles que todas las reglas, tanto dentro de la casa como fuera, son hechas para el bien común.

Obedecer a Dios

Las primeras leyes que debemos obedecer son las reglas divinas. Pues éstas buscan que vivamos en paz con nuestro creador, con el mundo y con las demás personas. Después están las leyes que existen en cada sociedad. Dependiendo las diferencias culturales, van a ser diferentes. Pero están hechas para que ese conjunto de personas conviva en armonía. Después de eso están las normas o reglas específicas de los lugares a los que asistimos. El trabajo, la escuela, los supermercados, los espacios públicos, etc.

¿Por qué ponemos en primer lugar las leyes de Dios? Pues porque están hechas para guiarnos a ser considerados con el resto de la humanidad. Cuando nosotros aprendemos a respetar a los demás, entonces no tendremos problemas en seguir las leyes humanas. Pues buscaremos lo que sea mejor para todos. De la misma forma sabremos que el que tengamos privilegios, no nos excusa de seguir las mismas reglas que los demás.

Diferencia entre obedecer y ser sumisos

Es común que estos términos se confundan. Pero es sencillo distinguirlos una vez que vemos sus características para diferenciarlos:

Obediencia:

  • Reconoce que en todo lugar existen reglas que seguir.
  • Respeta la autoridad.
  • Subordina su voluntad para seguir lo que le indica la autoridad.
  • Hace uso de su propio juicio para entender por qué sigue esa regla.
  • Le interesa el bien común.
  • Sabe que las normas son algo que todos debemos seguir por igual.
  • Reconoce que hay leyes inquebrantables y otras que pueden cambiar dependiendo el contexto.

Sumisión:

  • Se doblega ante otra persona o entidad.
  • Tiene poca voluntad.
  • En lugar de respetar, le tiene miedo a la autoridad.
  • No analiza si lo que hace es para un bien común.
  • Puede poner en riesgo su propia integridad.
  • Cree que las reglas aplican únicamente para algunos.
  • No tiene una jerarquía de importancia en las leyes, reglas o normas.

Esperamos que hayas encontrado información útil que te ayude a distinguir por qué es importante ser obedientes y las consecuencias que puede traer a nuestras vidas el no serlo. Recuerda que puedes escuchar el capítulo completo para seguir aprendiendo acerca del tema. También te recordamos que en Radio Claret América tenemos muchos otros Podcasts disponibles para ayudarte en tu desarrollo emocional. Porque el crecimiento espiritual es un trabajo constante.

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