Los Beneficios de la gratitud y cómo entrenarla

Los Beneficios de la gratitud y cómo entrenarla

En este capítulo hablaremos de lo qué es la gratitud y cómo es definida como un sentimiento, como una emoción y como una actitud, cada una se manifiesta de diferente manera y practicar la gratitud genera un bienestar físico, mental y emocional. Vivir en gratitud es un hábito que se entrena y aquí te paso algunos consejos para aplicarla en conjunto con tus hijos.

¿Qué es la gratitud?

Se define como un sentimiento, una emoción o una actitud. El sentimiento es algo mental, algo que se genera en nuestro pensamiento después de experiencias que nos hacen sentir agradecidos.

La emoción de la gratitud es un estado de cambio físico de nuestro cuerpo, es algo que te motiva a moverte, son generas que emocionan vibración, desde el estado de emoción nuestra energía física cambia.

En el concepto de actitud es la forma en como vamos enfrentando las situaciones de la vida con una actitud de gratitud, enfrentar la vida agradeciendo lo bueno y aceptando lo malo. La actitud está hacia aprender, ser mejor y agradecer la situación del momento aunque sea difícil. Nos ayuda a aceptar el presente de la mejor manera.

¿Que pasa cuando se tiene el sentido de gratitud?

Cuando se practica la gratitud ayuda a aprovechar las situaciones difíciles y ver el lado positivo. De lo contrario, se complican los problemas, se siente frustración, tristeza, etc.

Todo el estado de vibración corporal es más estresada y es más dificil salir de los ciclos negativos. Practicar la gratitud nos genera beneficios en nuestra vida cotidiana, en nuestro bienestar físico y emocional y en nuestra relación con los demás, pero sobre todo en la relación con nosotros mismos para resolver problemas que se nos presentan en la vida.

Existen estudios de como el ser humano es energía, vibrando en diferentes frecuencias, es cuando se dice que «vibras alto» porque esa vibración por ejemplo de la gratitud y el amor genera una alta frecuencia, genera un estado de bienestar corporal.

Incluso nos expresamos con «esta persona me da muy buena vibra» porque es algo que se siente, sentimos la energía de los que nos rodean y generamos experiencias para estar en sintonia de nuestra vibración.

La gratitud es algo que se vive, que se practica y que se entrena.

No necesariamente tienen que suceder cosas asombrosas para sentirse agradecido, no tengo que esperar a la graduación o al aniversario para dar un agradecimiento, no tengo que esperar a que mi hijo saque un 10 para decirle que estamos agradecidos por su esfuerzo.

En cualquier ocasión podemos dar gracias a Dios, a la vida, a los amigos, al esposo, a los hijos, todos los dias se nos dan cosas que damos por sentado, no tenemos una vida extraordinaria todos los dias, tenemos una vida ordinaria y en lo ordinario se ve la abundancia de lo que se nos da, desde el momento en que me levanto y respiro, que tengo agua caliente, que tengo una cama, alimentos en la mesa, salud, familia, etc, tenemos tantas cosas que damos por sentado y por las que podemos agradecer.

Entrenar la gratitud en nuestros hijos

Siempre educamos a nuestros hijos a decir «gracias», es una práctica de los buenos modales, pero también tenemos que practicar este dar gracias que vaya más allá de la simple palabra.

Utilizar el gracias como un motivador para los niños, hay estudios en los que se ha hecho el reconocimiento a los clientes frecuentes y este estudio demostró que el 70% de las personas a las que se les dio el agradecimiento tuvo un aumento de compras para el siguiente año. La palabra «gracias» genera una conexión con la persona y toma acciones para seguir recibiendo esa gratitud, lo mismo pasa con los niños.

Decirles «gracias» es un motivador, los niños son muy agradecidos, e inmediatamente cuando tu los motivas con un «gracias» ellos quieren hacer más, quieren seguir en esta conexión de gratitud, «gracias por poner la mesa» «gracias por el abrazo», las cosas ordinarias que hacen nuestros hijos y que no reconocemos, puede ser el mayor reforzador para que ellos lo sigan haciendo.

Cuando les damos las gracias les estamos entrenando para que ellos den las gracias también. Estar en un ambiente de gratitud hace que ellos la practiquen de forma automática.

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