Como distinguir un mal consejo

Como distinguir un mal consejo

En muchas ocasiones la gente tiende a intentar ayudar a las personas, y una de las maneras más sencillas es dar consejos. Muchas veces esos consejos son contraproducentes y en lugar de ayudar o de hacernos sentir mejor, nos hacen sentir mal o culpables.

¿Cómo identificar cuando un consejo es malo aunque venga con buenas intenciones?

Es normal que cuando uno tiene un problema o se siente confundido vaya a buscar un consejo de un amigo o una persona cercana, sin embargo hay que tener cuidado de quien te aconseja, como te aconseja y porque te aconseja.

Consejos sin juzgar

Lo primero que tienes que pensar es que los consejos se deben dar sin juzgar, sin hacer sentir mal a la persona por la decisión que quiere tomar. Primero hay que pregunta y conocer a fondo sus sentimientos y circunstancias y ayudarlo a que tome una opción, no obligarlo a decidir lo que a nosotros nos parece lo correcto.

No decir «es tu culpa» , «no debiste hacer esto» «¿porqué lo permites?» pues eso en lugar de ser un consejo se convierte en un regaño y hace sentir mal a la persona. No tenemos que deprimir a la persona o bajar el autoestima, no se trata de solapar malos comportamientos sino que simplemente hay que respetar a las personas.

Aunque tu creas que se lo dices «para su bien», muchas veces hacemos ataques con nuestras opiniones. Lo ideal es preguntar ¿que necesitas? ¿que es lo que tu quieres? ¿que te hace feliz?.

¿Cómo dar buenos consejos?

A mi me gusta llamarlos «sugerencias», al decir la palabra sugerencia no es una orden, es un punto a considerar, una reflexión.

Antes de abrir la boca y decir un consejo a quien sea, piensa como lo vas a hacer sentir. Piensa si en tus palabras, en tu tono de voz, en tu lenguaje corporal no estás metiendo esa culpa, ese miedo, esa crítica, porque en ese caso no te va a funcionar, aunque esa persona siga tu consejo no lo va hacer por convicción sino por tu presión o manipulación aunque tus intenciones sean buenas. No des consejos que a la larga hagan sentir mal a la persona.

Puedes sustituirlos por consejos a base de preguntas reflexivas, primero confortar a la persona, hacerlo sentir bien y tranquilo y después hacerle preguntas como ¿te has puesto a pensar que tal vez haya una causa y efecto a tus acciones?. Así la persona se siente comprendida pero al mismo tiempo le estás abriendo otro panorama, otra posibilidad que no había considerado y así llevar a tomar una decisión.

Primero hay que tomar en cuenta a la otra persona, muchas veces damos consejos en automático sin reflexionarlo a fondo.
Es importante recalcar que NO se deben dan consejos que no hayan sido solicitados, hay que preguntar primero si a esa persona le gustaria saber nuestra opinión.

Respetar la decisión que tome la persona es otro punto importante, decirle que no importa que camino tome lo vas a seguir apreciando, hacerle saber que en todo hay pérdidas y ganancias, ninguna opción es 100% correcta. Hacerle la aportación con todo el cariño y buena voluntad pero la persona puede elegir lo que mejor le parezca y respetarlo.

Recordar el dicho: «el camino al infierno está lleno de buenas intenciones» detenernos un momento antes de dar un consejo y reflexionarlo.

Si tu recibes consejos que no van con tu escencia, que no te agradan, lo que puedes hacer es agradecerle su interés pero recordarles que es un asunto muy personal, decirles: yo voy a evaluar todas las opciones y elegiré la que considere más conveniente para mi.

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